“Esencia” ya está disponible!

Me alegra anunciar que después de atravesar el proceso de redacción, diseño de cubierta, búsqueda de editorial y todos los trámites y trabajo que eso conlleva, “Esencia” es un proyecto real!

Si! A día de hoy esos textos que antes habitaban en mi ordenador son un libro que se puede ver, oler, tocar y leer.

En sus líneas he volcado mucho de mí. En mis letras reside gran parte de todo lo que he ido aprendiendo a largo de mi trayectoria vital. Y lo que es más importante; he logrado hacer realidad aquella idea que pasaba por mi cabeza cuando tenía 7 años!

“Esencia” surge de la idea de que existen diversas formas de interpretar un mismo mundo y actuar, desenvolverse en él.  A partir de ahí, fui desarrollando diferentes personajes con personalidades y estrategias de afrontamiento, mecanismos de defensa diferentes. Era apasionante comprobar como todas las ideas surgían en mi cabeza una detrás de otra.

De esta forma, poco a poco, todo ello fui adquiriendo una forma y un contenido del que me sentía orgullosa. Quería seguir escribiendo, no podía parar.

“Esencia” analiza y desarrolla los diferentes tipos de relaciones que establecen estos personajes, así como otros temas como el amor, las relaciones tóxicas, la muerte, el fracaso, la pasión, entre otros.

Para adquirirlo puedes ponerte en contacto conmigo vía instagram @paula.mendizabal o lo puedes coger online en las siguientes plataformas (también disponible en Amazon):

http://www.esebook.com/product/475772/esencia

https://www.ldlibros.com/catalogo-libros-ldelibros/3691/Esencia

Te recomiendo que escuches dos canciones que aparecen en el libro y que obtienen sus significado en relación a los personajes.

“The Great Pretender” de Freddie Mercury

“Vienna” de Billy Joel

 

Muchas gracias!!!!

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¿A dónde vas?

Vivimos en un mundo que avanza a toda prisa. Vivimos en un mundo que nos exige alcanzar miles de objetivos de forma simultánea, y para ello debemos aguantar un ritmo frenético, inhumano.
Soy consciente de ello debido a que llevo toda mi vida corriendo detrás de algo que no sabía identificar. Demasiado tiempo sintiendo que debía correr más rápido, nunca parecía ser suficiente. Mi corazón trataba de aguantar ese ritmo, mi cuerpo estaba al borde del colapso, me pedía a gritos detener todo aquello. Llegado al límite, me di cuenta de que hiciese lo que hiciese, nunca sería suficiente, siempre había algún punto más alto que alcanzar. Ya no podía más. ¿Y todo ello para qué? Había dejado de disfrutar del camino hacía mucho tiempo. Vivía amargada, el cansancio era físico y mental, me sentía asfixiada, debía parar.
En consecuencia lo único que conseguí fue perder y deteriorar otros ámbitos que sin darme cuenta dejé de cuidar. No me apetece volver a cometer ese error, quiero saborear el camino, apasionarme, disfrutar y cuidar lo que verdaderamente importa.

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SOLEDAD

No se si lo recordáis, pero hace un tiempo hice una encuesta que contenía preguntas variadas. Mi objetivo era obtener diferentes opiniones y respuestas de cuestiones que me había planteado.

Revisando las respuestas obtenidos, hubo algo que especialmente ha llamado mi anteción. Una de dichas preguntas era relativa a la soledad. En ella, daba tres opciones de respuesta:

CLICK LINK A LA ENCUESTA

Respecto a la soledad…

a) Disfruto de ella, porque me permite dedicar tiempo a hacer cosas que me gustan.

b) Me da bastante miedo.

c) Me es indiferente.
La mayoría de las personas que respondieron a dicha encuesta tenía una edad comprendida entre los 18-26 años y optaban por la b. Miedo. Y esto me llevo a pensar, ya que los resultados me parecieron preocupantes.
Joder, ¿por qué nos da miedo encontrarnos cara a cara con nosotros mismos? ¿Nos da miedo averiguar que no nos gusta lo que vemos? ¿O qué?
¿Entonces? ¿Qué es lo que hacemos para evitar estar solos?
Pero en realidad, la base de este tema tan sumamente complejo parte del significado que dotamos a esta palabra. ¿Qué es para ti la soledad? ¿Qué significado le das? Parece que hemos asumido que la soledad es algo negativo, tiene una connotación que no nos gusta. Precisamente es eso lo que nos genera: miedo. Huimos de ella a toda costa, salimos huyendo.

Para mí la soledad puede tener una connotación negativa y también positiva, todo depende del contexto y circunstancias que acompañen al caso. Considero la soledad como algo necesario y nutritivo en nivel personal en cierta medida. Gracias a esos momentos en el que me encuentro conmigo misma tengo tiempo de pararme y pensar.

Y es precisamente gracias a esos momentos en los que he podido investigar, descubrir cosas que no sabía que existían. He desarrollado habilidades, aprendido y sacado provecho a ese impulso que es necesario despertar.

Es cierto que el ser humano es un ser social por naturaleza. Nuestro mundo se nutre a partir de la interacción y aportación de otras personas, perspectivas diversas. Sin embargo, considero que la relación que tenemos con el mundo es un reflejo de la que tenemos con uno mismo. Piénsalo.

¿Qué es para ti la soledad?

A partir de Alejandro, un personaje que he desarrollado en el libro, quizás comencéis a ver la soledad desde otro punto de vista, con otra connotación Sigue leyendo

THE GREAT PRETENDER: EL GRAN FARSANTE

RAÚL

Para entender la dinámica de Raúl,uno de los personajes que he desarrollado en el libro de Esencia, es preciso escuchar el mensaje que transmite esta canción.

The Great Pretender, Freddie Mercury.

Egóico, narcisista, grandilocuente. Su droga es la admiración, el éxito como vía para lograr aceptación por parte de los demás. ¿Quizás para compensar ese profundo sentimiento de rechazo que experimentó durante tantos años?

Oh si, soy el gran farsante (ooh ooh)

Fingiendo que me va bien (ooh ooh)

Mi necesidad es tanta que aparento demasiado

Estoy solo pero nadie se da cuenta

Oh si, soy el gran farsante (ooh ooh)

Un vago en un mundo propio (ooh ooh)

Juego mi juego pero para mi desgracia

Me dejaste para soñar solo

Es demasiado real esta sensación de hacer creer

Lo que siento que mi corazón no puede ocultar

Ooh ooh si, soy el gran farsante (ooh ooh)

Riéndome y feliz como un payaso

Aparento ser lo que no soy (verás)

Uso mi corazón como una corona

Fingiendo que sigues por aquí

Sí ooh hoo

Siento en realidad lo que mi corazón no puede ocultar

Oh si, soy el gran farsante

Riéndome y feliz como un payaso (ooh ooh)

Aparento ser lo que no soy, verás

Uso mi corazón como una corona

Fingiendo que

Fingiendo que sigues por aquí

Link Youtube: Link youtube The Great Pretender

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ESENCIA

Recientemente acabo de finalizar un proyecto personal, un libro, algo que siempre había querido hacer. A la hora de desarrollar Esencia, que así se titula, he partido de la idea de que todos nacemos con una base a partir de la que vamos construyendo todo lo demás.  Ese proceso que configura lo que vamos a ser en un momento puntual de nuestra trayectoria, está influenciado por diversos factores. De todos ellos, algunos resultan ser más determinantes que otros, por lo que el efecto que ejercen sobre ese proceso puede ser mayor o menor.

¿De qué depende esto? Puede que la respuesta esté relacionada con la siguiente frase: la realidad es neutra, la interpretación que realizamos de ella es asunto nuestro. Quizás la repercusión que un acontecimiento, una experiencia determinada tiene en nosotros dependa del significado que uno le da.

Para poder explicar este concepto de forma más clara, he desarrollado diferentes personajes. El proceso de configuración de estas historias singulares ha sido un auténtico reto. Cada detalle que aportaba a la persona me pedía una justificación que lo respaldara, una base. Todo debe ser coherente, me decía mi cabeza.

A partir de aquí, me han surgido muchísimas más preguntas que no me había cuestionado antes. Joder, ¿por qué has tomado las decisiones que has tomado? ¿Cuáles han sido los factores que influyeron en ello y han ejercido un peso considerable sobre ti? ¿Quiénes han sido las personas más significativas para ti?

Creo que es importante aclarar que las personas con las que nos relacionamos ejercen un gran peso sobre nosotros. El ser un humano es un ser social por naturaleza. Los demás parten de un concepto diferente de las cosas, una visión del mundo única y singular. Por eso digo que el concepto de la palabra “normal” es una mierda, ¿sabrías decirme cuál es su base? No tiene coherencia. Cada uno asume las normas generalizadas que rigen al contexto que lo rodea como propias, y no cuestiona demasiado su validez. Todo lo que salga de lo establecido es raro, ya sabemos que ese miedo inevitable a lo diferente produce rechazo, y nadie quiere ser rechazado.

Aunque este libro sea un proyecto que he terminado, todavía queda por delante el proceso de edición y todo lo que viene a continuación. No obstante, considero que una persona es un proyecto en constante construcción. Imparable. Por eso, como pretendo seguir impulsando y desarrollando esta pasión que siento al escribir y desarrollar historias, me gustaría solicitar perspectivas que nutran mi visión particular del mundo.

Si te interesa aportar ideas que puedan contribuir a impulsar este construcción de proyectos, te dejo aquí unas preguntas que puedes responder si quieres y puedes.

¿Cuándo eras pequeño que decías que querías ser de mayor?

¿Qué disfrutabas como loco haciendo? ¿Había algo que pudiera pasar realizando horas y horas sin darte cuenta de que el tiempo volaba? A eso se le llama pasión.

¿Quiénes han sido para ti personas significativas? ¿Quiénes son tu referente? ¿Quién te ha cambiado marcando un antes y después?

¿Quién te ha hecho mucho daño y te ha llevado a defender, protegerte para que aquello no volviera a suceder?

¿Qué te llevó a tomar cierta inclinación profesional? ¿Por qué has estudiado esa carrera o profesión determinada? ¿Te ha sorprendido o te ha decepcionado?

¿Si volvieras atrás qué estudiarías?

¿Alguna vez viste que aislaran a alguien por ser diferente? Sé sincero, ¿qué hiciste? ¿Seguiste a la mayoría o te acercaste al que había sido excluido?

¿Si te murieras mañana habrías dejado alguna cuenta pendiente?

¿Estás satisfecho con tu trayectoria? ¿Cambiarías algo?

¿Cuál crees que es la limitación que te sabotea?

¿Sabes estar solo? ¿Qué haces cuando no tienes nada planificado y tienes tiempo para ti? ¿Cómo lo ocupas?

¿Cuando una persona te hace daño o te traiciona, qué mecanismos de defensa activas?

¿Prefieres estar solo o con gente? ¿Por qué?

¿Has hecho daño a alguien alguna vez? ¿Le has pedido perdón?

¿Hay algún tema tabú que consideras que precisa ser analizado y desarrollado más a fondo?

Respuestas a paulamendizabalv@gmail.com

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Mecanismos de defensa

Nuestra esencia es nuestra base, la parte más real y pura que nos conforma. Siempre ha estado ahí.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la dinámica diaria en la que nos sumergimos de forma inconsciente, es fácil perder esa perspectiva. Nos cubrimos de máscaras y desarrollamos estrategias que nos defienden ante el mundo.

Todo lo que nos imponen que debemos cumplir, las normas que se establecen  y ni siquiera hemos cuestionado. Nos defendemos, nos cubrimos, nos protegemos ante todo eso.

A partir de la esencia que te define tienes una tendencia a desarrollar unos mecanismos de defensa específicos. ¿Conoces cuál es el tuyo?

No es nada negativo, es algo universal que cada uno construye como sabe y puede. No es más que un modo de encajar en ese marco de órdenes contradictorias que nos inundan. También puede tratarse de una manera de obtener respuesta ante todas esas preguntas que nadie ha logrado responder con certeza. Una forma de callar todo ese miedo que nos invade ante esa inevitable incertidumbre.

Hay quienes se aferran a personas, buscan sentirse queridos y aceptados por los demás a toda costa. Lo único que pretenden es callar ese miedo que sienten al verse incapaces de hacer frente al mundo en soledad. Quieren sentirse conectados a algo que consideran seguro para callar ese miedo que sienten ante el mundo.

Hay quienes buscan la perfección, necesitan cumplir con esos conceptos del bien y el mal que han establecido en su mente. Si lo logran, dejarán de sentir tanto miedo al descontrol. Buscan objetivos visibles, resultados que configuren su autoconcepto y los haga valiosos. De ese modo, todo seguiría su curso, obtendrán el equilibrio. De lo contrario, si pierden ese control, se llenan de ira; el mundo no encaja en el concepto que ellos tienen de perfección.

Sin embargo, aquí se genera una ambivalencia, no pueden exponer su ira de puertas para fuera, eso no es correcto. Para descargarla, explotan su ira en su interior y su mundo se destruye por completo.

Hay quienes temen mostrar su esfera emocional por no hacer ver que son vulnerables. Parecen tener una pared que impide acceder a ellos de forma completa, se distancian, se muestran fríos, nunca pareces conocerlos del todo. En cuanto la realidad los invade y se sienten vulnerables, huyen, se distancian. Suplen todo ello con información, son auténticos investigadores y saben datos que nadie conoce. Sin embargo, parece que nunca llegas a conocerles. No quieren mostrarse vulnerables, retienen su esfera emocional.

Hay quienes buscan ser admirados por los demás, fuertes, triunfadores. Adoran gustar a la gente y exponer sus triunfos de forma pública. No es más que un modo de vender una imagen que les genera bienestar. Llenan sus redes sociales de imágenes repletas de felicidad, vidas intensas, socialmente exitosas, así como laboralmente. ¿Qué hay detrás de todo ello?

¿Tú sabes cual es tu mecanismo de defensa ante la realidad?

 

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Todo lo que teníamos que ser

Todo lo que tenemos que ser, ese eje que nos indica el camino sobre el que guiamos nuestros movimientos.

Normas, estándares sociales, límites impuestos, todo lo que es políticamente correcto, y lo que no. A base de todo ello esa esencia que nos caracteriza cuando no hemos sido salpicados por lo que supone que debemos cumplir se distorsiona.

Nublamos nuestra cabeza con todos esos reflejos que realmente van dando forma a una realidad distorsionada.

Llega un momento en el que te miras al espejo y no te reconoces. Es algo imposible. En ese mismo punto algo sucede y todo lo que creías que estaba bien se rompe en ocho mil pedazos. ¿Ahora quién va a recoger todo ese caos?

Caos. Aquello que a base de esas órdenes contradictorias  te conducían a la supuesta imagen de perfección que tratabas de ocultar. Pero estás tan eclipsado que no logras ver claro, te encuentras más perdido que nunca.

Hagas lo que hagas nunca vas a lograr satisfacer las exigencias de esta sociedad. Ese afán por entrar en una masa que corre en dirección a ninguna parte. Con una venda gigante y el cerebro repleto de ideas sin sentido que les indica una salida.

¿Te acuerdas de cuando simplemente soñabas con todo lo que querías lograr? Todas esas cosas que te gustarían hacer, y todas aquellas que te limitabas a disfrutar. Como si nada más fuera realmente importante.

Durante el camino te fueron dando órdenes, te pusieron etiquetas y te metieron en cajones a los que tú creíste pertenecer. Limitándote a ser aquello que te dijeron que debías ser. Olvidando lo que antes de haberte creído todo eso realmente aspirabas lograr.

Quizás te dijeron que no podías, que no valía la pena esforzarse porque tus recursos eran limitados. Maestros que hacían ponerse esa etiqueta, cuando se limitaban a decir quien sí y quien no. Nada más.

Joder, no dejes que te digan lo que puedes o no puedes hacer. No permitas que todo lo que dicen ser correcto y perfecto te destruya. Eso no es más que una utopía que no lleva a ninguna parte.

Sé caos, pasión y esfuerzo. Porque el esfuerzo vence al talento cuando el talento no se esfuerza. Y porque se lo debes a esa versión más pura de ti que soñaba con lo que quería y no con que los demás le hicieron creer.  De lo contrario, quizás cuando te mires al espejo y te encuentres cara a cara con alguien que no reconoces, quizás ya sea demasiado tarde.

FRAGMENTO “TODO LO QUE TENÍAMOS QUE SER”

Aquí me gustaría compartir un pequeño fragmento de la historia que estoy escribiendo.

“Todo lo que teníamos que ser”

ELLA.

Ella. Jamás había visto algo tan pequeño. Parecía que estuviera a punto de romperse. Frágil. Vulnerable. Quebradiza. Sus manos eran minúsculas, cuando se cerraban sus dedos desaparecían dentro de su puño, se encogían. Al mismo tiempo esas manos agarraban ese aire que se escapaba entre ellas, deseaban atraparlo para quedarse conectada a la vida. Ella quería quedarse, lo deseaba con todas sus fuerzas.

No tuve otra opción que dejarle salir antes de tiempo, mi cuerpo parecía haber dejado de ser un lugar seguro. A partir de aquel momento ella necesitaba seguir creciendo fuera de mí.

Tenía miedo, muchísimo miedo, ella no estaba preparada para salir ahí fuera, sus pulmones no estaban lo suficientemente desarrollados para atrapar ese oxígeno que la mantuviera en marcha. Al dolor físico tuve que sumarle ese profundo dolor emocional, esa incertidumbre que vislumbraba ante mis ojos.

Ella nació a mediados de la década de los noventa pesando apenas kilo y medio, cuando los recursos no eran lo que son hoy en día. Su llegada al mundo no fue la idónea. Era necesario sacarla antes de que fuera más tarde, ella no crecía dentro de mí y no había otra opción que forzar ese proceso de forma artificial. Fuera de mí. Por medio de la cesárea su llegada fue un acontecimiento precipitado y apresurado.

La primera vez que la vi ella estaba cubierta de tubos y cables que la inundaban por completo, parecía difícil distinguirla en medio de todos ellos. Pequeña. Tenía los ojos cerrados, esos ojos que ocupaban la mayor parte de esa cara. No pude evitar dejarme invadir por el miedo. Una vez más. Temía que en cualquier momento su corazón se detuviera. Era tan fina la línea que la mantenía entre la vida y la muerte que parecía complejo optar por la posibilidad de que aquel cuerpo de aspecto tan frágil fuera capaz de quedarse.

Pero ella quería quedarse, sinceramente no sé si ella era consciente de la lucha a la que se enfrentaba desde aquel primer suspiro, pero fue mucho lo que demostró. Peleó. Optó por la vida.

Nos engañó a todos, esa cobertura tan fina y aparentemente frágil escondía una auténtica fortaleza. Fueron constantes los obstáculos y las pruebas que se iban presentando durante esos primeros meses de vida. Incluso los médicos nos planteaban la posibilidad de un mal pronóstico de forma constante.

Entre esas pruebas que se fueron cruzando por su camino he de señalar aquella hemorragia cerebral que sufrió. Otro niño prematuro que se encontraba en la incubadora de al lado se enfrentó a la misma circunstancia, debido a la privación de oxígeno a la que se ve expuesto el cerebro, las consecuencias podían ser variables, pero posiblemente irreversibles. EL caso de este niño, esta falta de abastecimiento de oxígeno generó daños cerebrales permanentes.                Visto lo sucedido con él, era complicado no venirse abajo, parecía que el universo o algo nos estaba echando un pulso interminable.

El día que acudimos a consulta del médico a recibir la noticia de aquella hemorragia acontecida, es algo que no veo posible borrar de mi mente. Mi marido tuvo que quedarse aparcando el coche, el parking estaba abarrotado. Me dejó en la puerta del edificio del hospital, por lo que yo fui adelantándome y me acerqué a la sala espera. El médico apareció y me indicó que pasara a su consulta, como mi marido no había llegado todavía, entré yo sola. Entonces me lo dijo, aquellas palabras se clavaron en mi alma como si de cristales se trataran. Dolieron.

“No te preocupes, hoy en día estos niños están escolarizados.” Esas fueron las palabras de consuelo que utilizó aquel médico para tratar de quitar hierro al asunto. No te preocupes, tu hija va a tener secuelas cognitivas importantes pero podrá ir al colegio. ¿Algo más? Gracias por el consuelo.

Página 1 de 365. Nº 2018

“Este va a ser mi año, será mucho mejor que el anterior.” ¿Te suena? Rebobina un poco, retrocede justo un año, ¿no recuerdas haber pronunciado algo parecido?

Ojalá en este fugaz transcurso de 365 días hayas conseguido aprender muchísimo acerca de este arte que nadie logra entender y todos tenemos en nuestra mano. Y por favor, espero que no te encuentres lamentándote por todo lo que salió mal en 2017. Sufriendo por lo que se escapó de tus planes, esperando que, otro año más, puedas obtener el control y frenar la incertidumbre. Inevitable al fin y al cabo.

Afortunadamente, año tras año, las circunstancias pretenden gritarnos algo muy importante: nada sale siempre tal y como planeas. Así que, libérate de ese sufrimiento que te impones. Deja de sufrir y aprende, aprovecha cada línea torcida que marca tu trayecto, es un auténtico reto. Eres afortunado, tienes ante ti auténticas oportunidades para evolucionar, más incluso que si todo fuera dentro de su carril. Búscate, encuentra en ti aquello que ni siquiera sabías que tenías, vuela. Vuela incluso si te tratan de convencer de que tus alas están rotas. Tratarán de convencerte de que no puedes, el verdadero problema surge en ti; cuando te lo crees.

Si algo no sale tal y como te lo habías propuesto el 1 de enero, quizás debas trabajar en ello, buscar formas de construirte. Lo contrario de construirse es destruirse, son dos opciones, no optar por una te conduce irremediablemente a la otra. Así de simple.

Asume parte de tu responsabilidad, aunque sea complejo encontrar el equilibrio entre echar todos los balones fuera y autoflagelarse. Eso: observa qué es lo que tú puedes hacer, qué es lo que tienes en tu mano, todo lo demás escapa de tu control, así que déjalo ser. Observa donde hacía tiempo que no mirabas por culpa de la venda de la inercia, la costumbre. Cuestiónate. Da valor a todas tus virtudes y trabaja en esos otros puntos que quizás te estén frenando. Joder, vaya miedo, ¿no? Pues ahí lo tienes. De lo contrario seguirás lidiando con un desconocido que toma decisiones por ti año tras año. Enfréntate a ello, trata de acercarte un poco a esa verdad. Acepta lo que hay y ponte en marcha.

Una vez habiendo identificado tus puntos a trabajar, enfócate en los tres pilares básicos de ese cambio: querer, poder y saber. Suple tus límites  base de recursos, conocimiento, tiempo contigo mismo. Pierde el miedo.

No va a ser algo fácil. Esto supone un trabajo diario que precisa pequeñas revoluciones. Día tras día. Habrá momentos en los que pierdas un poco la perspectiva. No pasa nada, vuelve a empezar.

Vuelas todo lo alto que te permites. Paciencia, perseverancia y pasión.

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2017

Transición. Cambio. Como única opción en constante ebullición. Imparable.

Transición invisible a primera vista, imperceptible para una mirada ajena.

Gracias 2017 por haber sido partícipe de tanto aprendizaje y desarrollo, evolución. Marcas un punto y seguido en este juego en el que llevo sumergida varios inviernos. Todos ellos seguidos de etapas de crecimiento, primaveras inundadas de impulsos y aprendizaje. Como opción para seguir ascendiendo.

Tiempo. Aquello que no hemos logrado frenar a pesar de nuestros incesables esfuerzos.

Efímero, incalculable y absolutamente impredecible.

Tan ocupados haciendo incontables planes perdemos la ubicación de aquello que fuimos. Construimos futuros que para nada son asegurables. Y olvidamos centrarnos en lo que tenemos en nuestra mano. Algo tan valioso y poderoso como el presente. Hoy. Futuro pasado. Nuestro único margen de movimiento.

Lo sabes, que cuando llega la hora de la verdad tienes dos opciones: puedes ir a por lo que quieres o limitarte a seguir haciéndote viejo. Y no vale de nada perder el tiempo lamentándose por todo aquello que salió mal durante el camino. No es más que una estúpida manera de agotar energía.

De nada valen los futuros planes, lo realmente valioso es el plan de acción para actuar sobre lo que puedes modificar. Hoy. Tu presente. No vale posponer nada.

Gracias 2017 por enseñarme a volar más alto que nunca antes. Cada vez con más fuerza.

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