Oporto, Aveiro y Costa Nova en 3 días

Acabamos de regresar de Oporto y no quería dejar pasar mucho tiempo para escribir sobre este viaje. Habíamos estado en Noviembre en Lisboa y habíamos dejado pendiente visitar esta otra ciudad, ya que todo el mundo decía que tiene algo especial.

Oporto: el 1º día.

Reservamos nuestro apartamento a través de Booking, y estaba situado junto a la Torre de los Clérigos, a apenas unos metros de la famosa Librería Lello.

A primera hora nos dirigimos a la Librería, que es famosa por aparecer en la segunda película de Harry Potter y había muchísima cola. Como no somos unos fans de esta saga, decidimos prescindir de esperar semejante cantidad de tiempo. Si te interesa visitarla, es importante que sepas que la cola que hay en la puerta es para entrar. Para coger las entradas, tienes que entrar en los almacenes situados a la izquierda de esa calle y esperar otra cola diferente.

A continuación, seguimos hacia la Iglesia del Carmen, con sus fachadas de azulejos y a una hamburguesería (Steak n Shake) cuya fachada también es muy original.

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Avanzamos hacia la plaza del ayuntamiento de Oporto. Aquí mismo se encuentra el que dicen que es el Mc Donalds más lujoso y bonito del mundo, cuyo interior se ha mantenido durante años. Merece la pena entrar a verlo, ya que tiene una cristalería antigua y muy original.

Pasamos por la Iglesia de San Ildefonso y llegamos a la Rua Santa Catarina, la más comercial. Cerca de esta calle se encuentra la capilla de las Almas, el mercado de Bolhao y una tienda de ultramarinos cuya fachada también era muy llamativa (La Perola de Bolhao). Justo al lado de este, hay otro local en el que hacen los pasteis de nata en directo.

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Si quieres ir de tiendas, recomiendo entrar en el centro comercial de Santa Catarina. También hay otro llamado La Vie Porto Baixa cuyo piso de abajo tiene además del mercado tradicional, diferentes puestos y locales pequeños de comida.

En la Rua Santa Catarina está el famoso Café Majestic, frecuentado en su época por escritores y pensadores.

Antes de comer fuimos al mirador que teníamos situado a escasos metros del apartamento, en la Rua Sao Bento da Vitoria. Las vistas de todo Oporto son espectaculares.

Comimos en un pequeño local  muy recomendable de una familia portuguesa. El precio total fueron apenas 15 euros los dos. El local se llama Éloi´os Café & Snack y está cerca de la Rua de las Flores. En la imagen aparece la francesinha típica completa , acompañada por la cerveza portuguesa Super Bock.442aa4f2-5f6b-4e6e-92ba-6935e250181e.jpg

Luego bajamos a la Ribera del Río Duero, dónde el ambiente era una pasada. Al lado del río hay muchísimos restaurantes, pero el dueño de nuestro piso nos dijo que evitáramos entrar en ellos. Decía que eran muy caros y la calidad era bastante deficiente en comparación con otros locales que había entre calles. Parece ser que son una especie de atracción de turistas.

Día 2: Aveiro y Costa Nova.

El 2º madrugamos para coger el tren para ir hasta Aveiro. Los billetes de tren los habíamos cogido un día antes, y tanto la hora de ida como de regreso eran abiertos. Nosotros pagamos los trayectos y luego decidíamos cuándo usarlos. Es importante validar los tickets antes de cada viaje en las máquinas que hay situadas fuera. Nadie controla la entrada al tren, pero durante el viaje hay una persona encargada en revisar las tarjetas (si te cuelas la multa es de 50 a 80 euros, no te arriesgues).

Ida y vuelta a Aveiro (3,55 euros cada trayecto), en total fueron 7,10 euros.

Llegamos a la Estación de Aveiro en 1h y 10 aproximadamente. Decidimos ir andando a la estación de bus situada frente la real academia de idiomas de Aveiro para desplazarnos hasta Costa Nova. El bus hasta Costa Nova pasaba por las salinas, el puerto y el Faro. Tardó unos 25 minutos y costó 4,80 euros ida y vuelta (2,40 euros cada trayecto).

Este autobús pasaba cada hora, llegamos a Costa Nova a y cuarto, por lo que a la hora partía otro de regreso a Aveiro.

A continuación dejo imagen de las famosas casitas de colores de Costa Nova.

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Al regresar a Aveiro, callejeamos entre los puestos de recuerdos y buscamos las casitas de colores que habíamos fichado en fotos. Aveiro es la llamada Venecia Portuguesa, y he de decir que es un lugar precioso y muy colorido. Sin embargo, también he de reconocer que me esperaba algo más, porque me lo había imaginado mucho más impresionante. La realidad es que hay unos tres canales y una pequeña zona más llamativa, pero se ve bastante rápido.

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Nos hizo un tiempo fabuloso, lo cual resaltaba el color de las casas. Comimos en el centro comercial Forum, el cual tiene concentrado una gran cantidad de tiendas y restaurantes. Es un lugar con mucho ambiente.

Al regresar, volvimos a nuestra estación de tren de Oporto, la Estación de Sao Bento (otro imprescindible). Para rematar el día fuimos al Sé, vimos el atardecer desde otro mirador y callejeamos un poco por las calles pérdidas.

Último día: Oporto.

Para el último día en Oporto visitamos los Jardines del Palacio de Cristal. No pensábamos verlos porque creíamos que no daría tiempo, pero menos mal que fuimos; es un lugar precioso.

Hacía mucho sol, el cielo estaba despejado y pudimos ver las vistas al río desde allí arriba.

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A la tarde volvimos a la Ribera del Río, ya que nos había quedado pendiente visitar Vilanova de Gaia. Cruzamos el puente de Luis I por arriba, ya que las vistas son mucho mejores a esa altura. (Para subir hay unas escaleras situadas junto a la base del puente).

Al cruzar el puente fuimos al Mirador do Serra do Pilar y a continuación bajamos a sacar fotos desde Vila Nova de Gaia. Todo estaba lleno de puestos callejeros, bodegas y restaurantes. Al final del paseo hay un mercado con puestos de comida portuguesa y bares que tiene muy buena pinta.

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Justo al atardecer subimos hacia los jardines situados en la parte de arriba del puente (Jardín do Morro). Se fue creando un clima indescriptible. Un guitarrista se puso a tocar canciones de Eric Clapton, The Beatles, The Eagles, Freddie Mercury y el atardecer culminó con Love of Life de Freddie Mercury. En el jardín había una chica afroamericana y un chico con rasgos irlandeses que comenzarona  bailar al son de la guitarra. Sin palabras.

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Aquella noche, por cambiar un poco, decidimos cenar en un japonés situado cerca de la Iglesia del Carmen, llamado Kyoto na Baixa, muy recomendable, buenísimo.

TRANSPORTE:

Oporto se puede recorrer tranquilamente a pie, ya que las distancias son cortas, lo malo es que todo es cuesta para arriba y cuesta para abajo.

La única vez que utilizamos el metro fue para ir del aeropuerto al centro, y tuvimos muchísima suerte. Estábamos sacando los billetes y una pareja nos regaló sus tarjetas andante, ya que volvían a su país y no las iban a usar más. Sí, el viaje del aeropuerto a casa nos salío gratis.

El día que fuimos del jardín al centro, volvimos a coger el bus (cada trayecto son 2 euros), pero no volvimos a usar metro ni bus dentro de la ciudad.

Para regresar cogimos un Uber, ya que el vuelo era temprano por la mañana  y no había metro a esas horas. Si podéis y disponéis de tiempo, en metro se llega muy bien al aeropuerto.

 

MÁS PREGUNTAS ABAJO!

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RELACIONES KLEENEX: USAR Y TIRAR

Viviendo en el constante I WANT IT ALL AND I WANT IT NOW.

Es cierto que ahora mismo tenemos al alcance de nuestra mano muchísimos recursos, oportunidades, opciones que hace unas pocas décadas. Esto resulta algo realmente bueno, ya que estamos más capacitados para conocer cosas muy diferentes y quizás tengamos una mente más abierta en todos los sentidos.

Sin embargo, he de reconocer que este afán por querer lograr lo que queremos de forma inmediata también me genera algo de miedo. ¿Hasta dónde pretendemos llegar? Es cierto que ahora estamos más liberados a nivel sexual, que poco a poco hemos ido retirando algunos de los prejuicios y tabúes que había. No obstante, a veces soy partícipe de situaciones y comentarios que me asustan un poco. En ocasiones me da la impresión de que apps como Tinder fomentan que nos convirtamos en un mero producto para consumir y tirar.

Es tan fácil conocer a gente a través de dicha aplicación, son tantas las opciones que se presentan que parece que hemos olvidado que detrás de una fachada bien decorada, existe una persona. Es muy sencillo, seleccionas tus mejores fotos, eliges un texto que represente tu imagen más idílica y la lanzas al mercado. Ahí estás, ansioso ante la pantalla de tu teléfono, esperando a que te compren, a la espera de aceptación y elogios.

Quizás yo me haya quedado atrás, pero hasta estas alturas de mi vida no he tenido la necesidad ni opción a usar estas apps. Pero cuando oigo acerca de ellas, no puedo evitar encontrar semejanzas con mi espantosa época de adolescente. Recuerdo que en aquellos momentos necesitaba sentir que encajaba en algún sitio, recuerdo maquillarme y ponerme guapa para que los demás me compraran. Hacía lo que todo el mundo asumía como normal, salía a la noche pese a no disfrutar de ello. Puede que aquello sea similar a una especie de tinder; gente  muy arreglada, buscando con la mirada un producto que comprar, un objeto de consumo.

Ese subidón inicial es una auténtica droga, sentirse elogiado, deseado y dormir con el teléfono pegado a la mano a la espera de amor, de atención en forma de mensaje. Hacerse de rogar, mendigar amor, atención. Espera, que cuando las cosas parecen ponerse un poco más serias te va a entrar el miedo, ese miedo a mostrar tu parte más vulnerable.

Soñar con la fachada idílica que una persona nos vende en un primer momento es realmente placentero. Es como pincharse droga en vena y permanecer flotando en la nube más alta. Vestir de risas, sexo y elogios todo mientras posponemos el compromiso. “No, es que yo no busco una relación estable, siempre encuentro alguna pega en la otra persona.” “Me enamoro muy rápido, por eso prefiero cortar la situación antes de exponerme a pasarlo mal, no quiero pasarlo mal más.” Muy bien, a día de hoy hemos aceptado que cada uno es libre de disfrutar de su libertad y de su cuerpo. Pero entonces yo me pregunto, ¿si no buscas algo serio, entonces por qué esperas dormida junto a tu móvil su atención? ¿por qué detienes todo cuando notas que te empiezas a ilusionar?

Claro que da miedo, la opción fácil es la de ir probando nuevos productos, decorar nuestra parte más luminosa y sentir que nos quieren consumir. ¿Cómo pretendes no encontrar ninguna pega en otra persona? No conozco a nadie en la tierra que sea perfecto, que yo sepa no existe nadie que no tenga ni una sola tara. Da muchísimo miedo mostrarse vulnerable y exponerse a que te hagan daño si muestras todo lo que está detrás de lo que tan meticulosamente has cubierto de perfección. Tiene que ser una putada abrirte en canal de forma inocente, esperando ser aceptado y en vez de eso recibir un portazo en toda la cara.  Eso tiene que doler mucho, no quiero ni imaginarlo. Te sientes traicionado, dolido. Todo ese sufrimiento hace que construyas ese escudo cada vez más resistente que te salva de volver a experimentar eso de nuevo. No quieres exponerte a ilusionarte con algo que volverá a dejarte hechos pedazos otra vez. A cada fracaso, más resistente se va volviendo esa máscara. No quieres ilusionarte, prefieres quedarte con ese velo de perfección que ofrece cada producto que vas consumiendo.

Puede que seamos una generación con más opciones, pero quizás también estemos más rotos, más perdidos. Consumir, reemplazar. Parálisis por análisis. Cuantas más opciones tengamos para elegir, más miedo tenemos a cagarla, a equivocarnos. No queremos fracasar.

HACE 1 AÑO: ESENCIA

Hace aproximadamente un año que terminé el manuscrito de lo que sería Esencia, que finalmente fue publicado en Agosto de 2018. Hoy hace un año que comenzó la búsqueda de editorial, envío de manuscrito, diseño de portada y otros asuntos.

Esencia fue fruto del verano de 2017, además de todas esas ideas que había en mi cabeza a aquellas alturas de mi película. Aquel verano fue un momento de paréntesis, de búsqueda; una especie de intento por reconstruir todo. Fue un momento de replantearme el por qué de lo que tenía ante mis ojos, de tratar de buscar el sentido de aquel presente. De encontrar el sentido a lo que parecía ser un juego en el que los ganadores se llevan todo y los  perdedores quedan atrás.

Fue aquel verano cuando descubrí una herramienta que distinguía diferentes tipos de personalidad. Leyendo e informándome de cada tipo, se pretendía identificar el que más encajaba con uno mismo y a partir de ahí conocer los puntos fuertes y áreas de mejora. Gracias a ello pude identificar el motivo y el nombre de las piedras con las que me había encariñado y entorpecían lo que trataba de atravesar.

Gracias a ello también saqué una especie de método para desarrollar personajes con personalidades diferentes y poder darles más forma. De ahí surgieron Ainhara, Helena, Alejandro y Raúl, entre otros.

 

LINK LIBRO

VIDEO YOUTUBE: ESENCIA

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23 años, 23 cosas que he aprendido.

Una vez oí que la década de los 20 a los 30 es una etapa crucial, en la que construimos lo que será la base de nuestro futuro. Es una etapa en la que tomamos decisiones que tienen bastante trascendencia. En aquel momento pensé, qué bien saberlo a estas alturas, voy a tratar de ser consciente de la responsabilidad que eso conlleva.

Algo que tengo claro es que nadie nace sabiendo, que vamos aprendiendo a medida que cometemos errores. Sin embargo, también es verdad que si sabemos abrir bien los ojos y nutrirnos de las experiencias de otros podemos aprender de errores ajenos e integrarlo en lo que queremos llegar a ser.

A continuación voy a desarrollar 23 cosas que he aprendido en este tiempo.

  1. El tiempo que creías tener puede terminarse en cualquier momento, las cosas pueden cambiar bruscamente de la noche a la mañana. Nadie te asegura que seguirás vivo mañana. ¿Estás invirtiendo tu tiempo en lo que realmente quieres? Quizás sea el momento de tomar decisiones.
  2. Deja de perder el tiempo odiándote a ti mismo y saboteando lo que haces. La relación que tienes contigo es la única que sabes que durará para siempre. Invierte en crear un diálogo interno positivo. Alíate contigo mismo y lograrás más de lo que hubieras conseguido si te saboteas.
  3. Viaja más. El dinero que gastes en viajar será in dinero invertido en la experiencia que supone ver y conocer lugares diferentes. Deja de posponer esos viajes que quieres hacer,ponte un objetivo, ahorra y conoce sitios nuevos. Personalmente, creo que compensa más invertir a largo plazo en estos viajes que hacerlo en caprichos inmediatos que muchas veces no necesitamos.
  4. Asume lo que eres, y lo que no, reconoce qué es lo que te gusta hacer y lo que no, no te limites a hacer lo que todo el mundo asume como normal. No te dejes arrastrar.
  5. Fracasa, Mis mayores logros han venido a continuación de mis fracasos personales más estrepitosos. Cuando toques fondo está bien lamerse las heridas y lamentarse, pero no te quedes ahí, coge impulso y supéralo. La autocompasión está bien durante un rato, pero eso no te lleva a ningún sitio.
  6. Trabaja en algo que no te guste. El verano que pasé trabajando como dependienta me sirvió para darme cuenta de que quería ser enfermera y dedicarme a algo que me apasionara. Madrugar por las mañanas es algo más fácil si te gusta lo que haces. Pasamos tanto tiempo de nuestra vida trabajando que es un lujo dedicarlo a algo que te gusta.
  7. Si te dicen que no puedes conseguir algo no te lo creas, cabréate, ponte las pilas y demuestra que están equivocados.
  8. Las relaciones intermitentes y tóxicas están destinadas a terminar, no vale de nada alargarlas.
  9. Conoce tus virtudes y tus defectos, reconócete todos tus triunfos, pero asume todo lo que haces mal y piensa en como puedes mejorar.
  10. Escribe. Quizás esto sea algo que no le guste a todo el mundo, pero considero que es algo que te permite hablar contigo mismo y pensar en cuestiones que quizás de otra forma no te hubieses planteado.
  11. Pasa más tiempo con tu familia, no sabes lo que tienes hasta lo pierdes. Mantén conversaciones largas, expón tus planes de futuro, pide perspectiva.
  12. Escucha buena música, escuchas sus letras, siente lo que transmiten.
  13. Haz una lista con las cosas que te gustaría hacer, ponte objetivos a corto, medio y largo plazo. Deja de posponer y piensa en si vas por el camino correcto.
  14. El esfuerzo no siempre tiene su recompensa y las cosas no siempre son justas. No obstante, considero que el esfuerzo vence al talento cuando el talento no se esfuerza.
  15. Son muchas las veces en las que me encuentro a gente que piensa que todo tiempo pasado fue mejor. Considero que lo único sobre lo que podemos actuar es sobre el presente, así que es preferible dedicarse a trabajar en ello, construir los que son tus actuales días de gloria.
  16. Organiza tu tiempo, no lo malgastes.
  17. Aprende a estar solo.
  18. Echa la vista atrás y cuestiónate las cosas de vez en cuando.
  19. Conocer a personas con perspectivas diferentes nos ayudar a ampliar el nuestro, aunque a veces sea difícil salir de nuestra postura. Si eres una persona muy arcaica y con ideas muy fijas, coge bastante aire y muérdete la lengua.
  20. El tiempo pasa cada vez más rápido.
  21. No mendigues amor, ni aceptación.
  22. Deja de hacer el gilipollas y deja de fumar, no querrás vivir en un cuerpo ventilado por pulmones que no dan más de sí, las botellas de oxígeno son una lacra. Deja de posponerlo, el daño se va acumulando con el tiempo.
  23. Por último quisiera añadir que en estos 23 años me he dado cuenta de que estar rodeado por gente que te quiere y te impulsa es un motor que te ayuda a lograr llegar a donde quieres.

MARRAKESH: CONSEJOS PARA EVITAR MALOS RATOS.

En Marzo visitamos por primera vez África, en concreto Marrakesh. He de reconocer que este era un destino que me generaba mucha curiosidad y miedo a la vez. Por eso, me planteo escribir sobre aquello que me gustaría haber sabido antes de ir a Marruecos. Aunque he de reconocer que como me gusta tener todo lo que pueda controlado y previsto, realicé un estudio previo al viaje. Sin más dilación, aquí os dejo mis consejos de viaje para visitar Marrakesh.

CAMBIO:

La moneda que se utiliza en Marruecos es el Dirham, un euro es equivalente a 10,85 dirhams.

No realicéis el cambio es vuestro propio país de origen, cobran comisiones muy altas y se pierde mucho dinero cuando se cambian cantidades importantes. Recomiendo cambiar una pequeña suma de dinero en el aeropuerto de Marrakesh (lo mínimo para pagar algo de comida y transporte hasta el centro).

Sin duda, el lugar que mejor cambio ofrece de Marruecos era el Hotel Ali que se encuentra en la famosa plaza de Jemaa el Fna. Recuerdo que nos dieron 10.76 dirhams por euro. Si comparamos con otros lugares de cambio repartidos por Marrakesh (1 euro por 10,53 dirhams). También he de decir que el aeropuerto presenta un cambio peor que el Hotel Ali, pero sin duda en España es mucho peor.

Una vez que volváis al aeropuerto tras haber finalizado vuestra estancia en Marrakesh, cambiad los billetes que os hayan sobrado en el mismo aeropuerto. El aeropuerto ofrece pagar en euros. Las monedas no se pueden cambiar.

LLEGADA AL AEROPUERTO:

Nada más salir del avión, nos limitamos a seguir a la gente que llegaba junto a nosotros. Un poco más adelante de ese trayecto, encontramos stands con un papel que se rellena para entrar en el país. Os recomiendo llevar bolígrafo, porque allí no hay.

En ese papel, se rellenan los datos personales, incluyendo el motivo de viaje, lugar en el que os alojáis, profesión y fecha de regreso a tu país.

Este papel lo llevaréis al control de pasaporte, en el que os sellan el pasaporte y os permiten el acceso a Marruecos.

Tras haber realizado este control vuelves a pasar las maletas por otro pequeño control, y a continuación ya sales.

Bien, ¿cómo realizar el traslado del aeropuerto al centro? Nosotros reservamos un taxi que nos llevaba del aeropuerto a nuestro hotel por 14 euros. Puedes encontrarlos fácilmente buscando por internet, no tiene pérdida. Optamos por esta opción debido a que llegamos de noche y nos pareció la forma más segura y rápida de llegar.

La salida del aeropuerto es una auténtica jauría de lobos. En la salida te encuentras muchísimos taxistas que ansían encontrar clientes. La cuestión es que muchos de ellos pueden resultar no ser taxistas con la licencia. Habíamos leído en otros blogs que pueden cogerte la maleta, meterla en su maletero y ponerse algo violentos. Quisimos ahorrarnos eso.

Si tenéis el alojamiento dentro de la medina, el taxi no puede acceder al interior de la misma. No obstante, si reservar un taxi previamente online y marcas la dirección de tu hotel, el taxista te acompaña al mismo si lo deseas.

Si vas de día, también es segura la opción de coger el autobús que sale justo enfrente del aeropuerto y te deja en el centro. El precio de un trayecto en bus es de 0,37 céntimos o 4 dirhams al cambio.

Si decides coger un taxi en el aerpuerto, es muy importante que fijes el precio y el trayecto antes de montarte o dejar las maletas en el mismo. El trayecto está valorado en 70 a 100 dirhams, si te piden más, busca otro taxi. En Marrakesh hay más taxis que pelos, así que, sigue buscando.

¿ES SEGURO MARRAKESH?

He de decir que sí, Marrakesh me pareció un lugar seguro, pero obviamente hay que tener dos dedos de frente y no ponerse en situaciones que puedan ponerte en peligro. Marrakesh es una ciudad que vive de los turistas, tiene muchos lugares destinados al turismo. Esta es una de sus principales fuentes de ingresos, por lo que explotan esto y sacan provecho de esta situación.

Nosotros llevamos descargado en modo offline el mapa de Marrakesh, para saber en todo momento dónde estábamos.

Allí el robo de un móvil está penado con años de cárcel, por lo que el turista está bastante protegido ante la ley. Mi móvil era mi guía para orientarme por las calles, lo llevaba en la mano con bastante tranquilidad la verdad. Eso sí, todo con cabeza y coherencia; no vayas con el bolso abierto. (Nos descargamos el mapa de Marrakesh en Maps.me la app).

Otra cosa que debes de saber es que en ocasiones puede resultar agobiante la insistencia de los locales para tratar de negociar contigo. Son muy buenos comerciantes, trataran de convencerte para venderte algo, llegando incluso a resultar violentos.

En ocasiones nos resultaba incómodo entrar a mirar algún puesto, ya que enseguida te asaltaban. Te llegan incluso a agarrar del brazo para que pruebes algo y compres algo de lo que venden.

Trata de parecer seguro y con las ideas claras, que no te vean con cara de estar pérdido y no saber a dónde vas. Enseguida alguien se ofrecerá a acompañarte a tu destino, pero a continuación te exigirán que les pagues, no siendo suficiente lo que les das. Puede ser violento.

NUESTRO APARTAHOTEL:

Nosotros nos alojamos en el Aparta-Hotel Mouna, he de decir que fue una experiencia realmente buena. El personal era muy atento. Teníamos incluido el desayuno, que lo preparaban en el restaurante situado bajo el hotel. Era una auténtica pasada; pedías el desayuno por teléfono, indicabas una de las opciones que te ofrecían y te lo subían a la habitación en una bandeja.

Os dejo una foto de dos desayunos, para que os hagáis una idea de lo que era. Una auténtica pasada- Las tortitas que salen en la foto son Baghrir, típico marroquí.

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Estuvimos 4 noches en Marrakesh (11 al 15 de Marzo) y el precio total de la estancia, desayuno incluido fueron 103 euros por persona. ApartaHotel Mouna, muy recomendado.

COMER EN MARRAKESH: MI RECOMENDACIÓN

Comer en Marrakesh es realmente barato y la comida es deliciosa, los sabores son muy diferentes.

Recomiendo sin duda el Café ATAY, que tiene una comida deliciosa y a muy buen precio, disfrutando de unas vistas prodigiosas de la ciudad. Muy agradable, un sitio espectacular. Os dejo fotos del sitio abajo.

Tomamos las típicas brochetas y el tajín de pollo con cebolla caramelizada, limón y olivas. Parecerá una tontería, pero la fruta en Marruecos está realmente buena. Un un lugar en el que comimos nos sacaron naranjas de postre y he de decir que tienen muchísimo sabor, nada que ver con lo que venden aquí.

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LISBOA ¿CÓMO NOS ORGANIZAMOS?

Las pasadas Navidades hicimos una escapada repentina a Lisboa y me gustaría realizar un pequeño resumen sobre el mismo. A continuación voy a relatar cómo organizamos nuestro viaje y qué recomendaciones daría.

LISBOA EN DICIEMBRE: NAVIDADES.

Lo primero que hacemos es comprar los vuelos, ya que los precios de los destinos son los más variables de una fecha a otra. Tambíen miramos previamente la disponibilidad y precio de los alojamientos en Lisboa, para hacernos una idea del asunto.

Os dejo el link del apartamento que finalmente cogimos en Airbnb, muy muy recomendado. Está situado en la zona de Graca, para acceder a las famosa Plaza de Comercio hay que realizar una bajada repleta de miradores. Era precioso, a medida que bajamos íbamos encontrando diferentes miradores que citaré a continuación. Si no conoces Airbnb, te dejo un link para conseguir un descuento de 15 euros con tu primera reserva de alojamiento en la aplicación. Haz click:

LINK ALOJAMIENTO AIRBNB

DESCUENTO PARA 1. VIAJE CON AIRBNB

LLEGADA AL AEROPUERTO, TRANSPORTE:

En Lisboa es muy fácil moverse a pie. También hay línea de metro, pero no llega a las zonas más altas.

El autobús de línea está muy bien y es muy buena opción para ir a la zona de Belem, Lx Factory y el Puente de 25 de Abril. El tranvía clásico de Llisboa también está muy bien, pero el trayecto es algo más caro. Merece la pena subir en él al menos una vez.

Respecto al traslado del aeropuerto hasta el centro o la zona en la que os alojéis, recomendamos usar la app Uber. Esta es la opción más cómoda, rápida y muy ecónomica. Los trayectos que realizamos nos salieron realmente baratos (de la Plaza de Comercio a Graca más o menos 3 euros) , Uber en Lisboa es más barato que en España.

A DÓNDE IR:

Lo primero que hicimos tras haber dejado las cosas es bajar del barrio de Graca hacia la famosa Via Augusta, repleta de tiendas y la Plaza de Comercio, situada justo enfrente.

Tal y como he dicho, bajando de Graca, fuimos pasando por el Mirador de Graca, Nuestra Señora do Monte y el más conocido, el de Santa Lucía.

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Así llegamos a la Plaza de Comercio. Teniendo en cuenta que en Lisboa es una hora menos que en España, pese a que llegamos hacia las 6 de la tarde, ya había anochecido. Pudimos ver la plaza y el Centro iluminado.IMG_20181217_223026_106[1]

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Por la zona podéis encontrar el Elevador de Santa Justa y si seguís la Via Augusta, encontraréis la Praca da Figueira, en la que había un mercadillo Navideño típico, con puestos de comida y regalos. Muy recomendado ir a los Armazens do Chiado, que en Navidad están decorados e iluminados, tal y como se ve en la foto. El ambiente Navideño era una auténtica pasada.

LX:

Un día lo dedicamos a visitar la zona de Lx Factory y el Barrio de Belem, con la Torre de Belem y el famoso Puente de 25 de Abril, situado al lado del MAAT.

Recomendaría ir a primera hora a la zona del Puente del 25 de Abril y Belem (se puede ir en autobús desde la propia Plaza de Comercio) y a continuación a Lx Factory. Este lugar, es un barrio de artistas, todo reconstruido. Os dejo fotos a continuación. También hay muchísimos sitios para comer, alternativos y diferentes a lo que se encuentra en otras zonas. Hay galerías de arte, tiendas, restaurantes y muchos grafitis, arte callejero. Y por supuesto, la famosa librería Le Devagar, que abre hacia las 12 de la mañana.

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Otros lugares indispensables en Lisboa son el Elevador de la Bica, el Mercado da Ribeira y la Calle Rosa o Pink Street. Esta última está situada junto a la Pensión del Amor, que era un antiguo puticlub convertido en bar, a la que no llegamos a entrar porque estaba cerrado cuando fuimos.

Si te dedicas a la Sanidad, hay un restaurante llamado Pharmacia que está decorado como tal y también tiene un museo. Era curioso y un guiño a la profesión.

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CRISIS DE CUARTO DE SIGLO

Voy a comenzar a publicar fragmentos de la nueva historia que estoy escribiendo. De este modo pretendo compartir mi pasión por escribir y mis textos. Además de ello, me gustaría tratar un tema que parece cada vez más recurrente a mi alrededor.

Llevamos desde pequeños programados: colegio, extraescolares, bachiller, universidad, máster. ¿Y ahora qué hacemos? A veces te das cuenta de que has seguido esos pasos por pura inercia y que la verdad es que no te conoces ni lo más mínimo. ¿Quién es esa persona que te mira desde el otro lado del espejo?

¿Cuánta gente estudia carreras socialmente muy valoradas como medicina, derecho, ingeniería cuando realmente les hubiese gustado dedicarse a dar clases a niños, por ejemplo? ¿Cuántas personas se establecen en puestos de trabajo que surgen por casualidad nada más acabar la carrera y se acomodan ahí aunque sepan que no es lo que quieren?

Tengo una buena noticia, todavía estás a tiempo de reconducir eso. Es mejor hacerlo ahora que cuando seas más viejos y tengas muchos más lazos que atan a ese trabajo que en el fondo sabes que odias. Hijos, piso, gastos y toda esa presión que te hace necesitar ese fuente de ingresos.

A ver, que no es todo tan fácil, eso es lo que pretendo de hacer ver con estos personajes.  Allá va señores:

 

 

 

Vale, ahora puedo confirmar que no me estoy volviendo loca. Parece ser que lo que me está pasando tiene nombre. Lo pone en Wikipedia: crisis de los 25 o de cuarto de siglo. Se supone que a estas alturas debería ser una persona adulta que tendría que saber lo que quiere hacer con su vida.

Me paso todo el día evitando abrir Facebook o Instagram. Lo detesto. Todos mis contactos parecen querer recordarme lo perdida que me siento y lo estancada que sigo. Cuando tenía 18 años pensaba que en este momento la película estaría más avanzada. ¿Cómo se supone que debo sentirme?

Me enerva ver a gente de mi edad comprometiéndose con sus parejas, comprándose casas y realizando viajes espectaculares. Por supuesto; disponen de sueldos que pueden financiar todo eso.

Mientras tanto, aquí sigo yo; mi novio me ha dejado después de pasar 10 años juntos. Ahora va y dice que necesita experimentar. Parece ser que por mi culpa se ha perdido oportunidades y experiencias que solo se viven siendo joven y soltero. Dice que empezamos a salir cuando éramos unos críos y que todo avanzó demasiado deprisa, sin darle mucho tiempo a asimilar lo que estaba sucediendo. Según él, le partía el alma tener que decirme aquello, pero no quería cerrarse a probar otras opciones. ¿Ah sí? Pues tú te lo pierdes, chaval. Pensaba que me tenías algo más de respeto después de estos años.

Encima va el muy cabrón y me deja por audio vía whatsapp. Un audio de varios minutos exponiendo claramente sus motivos, sí, pero un puñetero audio al fin y al cabo. 10 años. Y me deja por audio. Cabrón.

En estos momentos necesitaría irme lejos, pegarme uno de esos viajes que te quitan el hipo y las penas. ¿Cuál es el problema? Que no hay dinero, señores. Y tampoco preveo que vaya a disponer de una cantidad digna para planificar nada sólido.

Estoy empezando a pensar que mi madre me ha aumentado la paga por pena.  La paga y lo que no es la paga, porque mi sueldo de becaria no me llega ni para cañas. No tengo medios suficientes ni para financiar alcohol y así poder beber para olvidar.

Porque esa es otra, hace tres años que acabé Ingeniería y parece que voy a pasar toda mi vida siendo becaria. Y no, en Madrid no puedes pagar un alquiler, comida y transporte con lo que yo cobro.  No se puede.

“Tienes suerte de vivir en Madrid” me dijeron. “Madrid es una ciudad cosmopolita llena de oportunidades para gente joven con ganas”, Todo mentira. Y si no, ¿cómo lo hace la gente? Yo lo único que sé es que si renuncio a este contrato, tardarán apenas quince minutos en encontrar a otra ilusa. Sí, otra ilusa que tenga la esperanza de ser contratada, ascendida y llegar a cobrar un sueldo digno.

Menos mal que mis padres me quieren y siguen dándome comida y techo. De lo contrario, no sé qué sería de mí. Como becaria se cobrará poco, pero horas meto como nadie; mi vida parece limitarse a comer, dormir, ducharme, trabajar y hacer mis necesidades fisiológicas. Mi madre me ha dicho que pruebe a dejar este contrato para continuar estudiando y buscar alguna otra cosa. No sé, yo sólo sé que no sé nada. Ya sé que el tema económico no supone un problema en casa, pero a mi edad me da cargo de conciencia no trabajar.

A veces envidio a Ana, mi mejor amiga, que se dedica a vivir la vida y disfrutarla, gozando de la fortuna familiar de la que disponen. Sólo tiene que pasarse por el hotel de su padre dos días por semana y darle publicidad. Y por esos dos días cobra más que yo en tres meses.

Aquí sigo tecleando en Google, mi fiel amigo que me da respuestas a todas mis incógnitas. En ocasiones solamente consigo asustarme y preocuparme más que antes de haber comenzado la búsqueda, pero no me rindo. “Crisis existenciales”, clic. Parece ser que las crisis existenciales son algo muy común y natural durante el propio proceso vital.

Durante nuestra vida vamos atravesando por diferentes etapas que requieren de un cambio a nivel interno, ya que las estrategias que hasta el momento veníamos utilizando yo no nos son útiles. La década de transición de los 20 a los 30 parece ser un momento clave en lo que conformará la base de lo que seremos el resto de nuestra vida. Joder, pues entonces vamos mal porque si mi vida va a ser lo que estoy creando ahora la llevo clara.

Se supone que estoy en un momento de transición de lo que era mi vida hacia la vida adulta. ¿Es posible hacer eso sin dinero y ningún conocimiento sobre lo que quiero hacer al respecto? Me gustaría hacer un pequeño resumen de diferentes ámbitos de mi vida, a ver si de esa forma ordeno un poco todo este jaleo de ideas que corren por mi cabeza. Para que una mesa pueda mantenerse existen diferentes patas que la ayudan a soportar su propio peso.

FAMILIA

Quizás haya empezado por esta parte porque considero que es la más estable de todas. Es como esa pata de la mesa que sé que contribuye a mantener el asunto en pie.

Puedo presumir de una familia unida y que me apoya incluso cuando todas mis decisiones parecen ser las erróneas. Me han ayudado en todo en momento, incluso cuando parecía que las cosas no podían ir peor, ahí estaban ellos. El núcleo principal lo conformamos cuatro personas; mis padres, mi hermano David y yo.

Mi hermano David es tres años mayor que yo, y he de decir que siempre ha sido una de las personas que más me gustan de este mundo. Nos llevamos realmente bien. A sus 28 años ha conseguido abrir su propio estudio de tatuajes entre las calles de Malasaña, más o menos junto a la Plaza de Dos de Mayo. Según dice, lo bueno de esa ubicación, es que si sus clientes se tatúan alguna de sus obras de arte sobre la piel, pueden ir a fardar por los garitos de la zona. Alguno que otro ha conseguido ligar gracias a la fuerza y atractivo de sus creaciones, me dice.

Siempre ha sido una persona muy artística, ha pasado muchísimas horas dibujando diferentes combinaciones en millones de cuadernos. Y lo que no son cuadernos. Mi padre cuenta que cuando David era un enano, solía pintar las paredes con los rotuladores que le regalaban. Él mismo tuvo que pedir a todo el mundo que si decidían regalarle pinturas, fueran de las que se borraban con facilidad.

Cuando finalmente consiguió convencer a mi hermano de que las paredes no se podían pintar, empezó a pintar papeles y también sus brazos. Mi madre se llevaba las manos a la cabeza cuando veía los brazos de mi hermano todas las tardes al salir del colegio. Me asombra la facilidad con las que mis padres asumieron que lo de estudiar y sacarse una carrera no era lo que iba con mi hermano.

Él recuerda aburrirse muchísimo en clase, su cabeza empezaba a idear nuevos dibujos y sentía tener la necesidad de plasmar aquello rápidamente. Los profesores decían que tenía graves problemas a la hora de concentrarse, le costaba mucho prestar atención. Sin embargo, mi hermano fue muy avispado y desarrolló una especie de mecanismo de supervivencia para sobrellevar el colegio.

Mi madre sabía que David no tenía ningún problema para concentrarse, ya que cuando se veía inmerso en alguno de sus dibujos, podía llegar a evadirse durante horas. Mi padre también pensaba lo mismo. “Era una pasada verlo sentado en su escritorio, parecía que el mundo fuera algo ajeno a él.” Si tuviera problemas para concentrarse no sería capaz de involucrarse de tal forma en una tarea que requería tanta paciencia para realizarlo tal y como él lo hacía. Por eso mismo, decidieron apuntar a David a clases de dibujo artístico, algo que él utilizó como refuerzo para poner el foco mínimo en las clases. Consiguió sacarse el graduado escolar sin lucirse demasiado, pero obteniendo el resultado que quería. Lo suficiente para cumplir con el mínimo que le pedían. A pesar de todo pronóstico, también decidió estudiar el bachillerato, “para cumplir lo que la sociedad espera de mí, a modo de plan b por si mis planes no salen bien.” Todos sabíamos que forma silenciosa, David había ido trazando su camino de forma silenciosa, pero teniendo en mente una idea muy clara: lo suyo era dibujar.

Mamá y papá, por su parte son el pegamento que nos mantiene a todos tan unidos, incluso cuando hemos estado lejos. Algo que señalo como algo muy importante es que ambos han aceptado en todo momento las decisiones que hemos ido tomando, incluso cuando podían parecer poco comunes, ellos trataban de entender nuestros motivos. Es también por ello por lo que muchas veces los culpo por haberme apoyado a la hora de estudiar Ingeniería, no sé si realmente es la opción más acertada. Ahora es como si me tocara asumir que todo esto que me pasa es consecuencia de una decisión que yo he tomado. ¿De eso se trata hacerse adulto, no?

Si seguimos con el ejemplo de David, no es muy común que unos padres asuman que su hijo renuncie a estudiar una carrera “normal” y prefiera dedicarse a hacer tatuajes. Es más, si un día tu hijo te viene y te dice que va a gastar lo que tiene ahorrado en abrir un local por su cuenta, a muchos padres podría darles un infarto al momento.

Pero no, ellos por su parte sabían que aquel desenlace era algo inevitable y más o menos inminente, por lo que yo creo que ya estaban preparados para escuchar la decisión que le había tomado. Según dice mamá, ellos creen que deben apoyar nuestras decisiones y dejarnos cometer errores, probar opciones que nos conduzcan hasta lo que queramos ser y hacer. “Está claro que no vamos a respaldar ideas que consideremos descabelladas, nuestra cartera tiene un límite y la paciencia también. No os vamos a decir que sí a todo, pero queremos que seáis felices, por lo que no vamos a ser un obstáculo en ese trayecto.”

David arriesgó y la jugada le salió muy bien. A día de hoy se podría decir que se encuentra en un momento de esos que merece la pena saborear. El estudio funciona bastante bien, es muy conocido gracias al boca a boca y la difusión que ha logrado gracias a las redes sociales. Sus diseños son muy seguidos y admirados por la gente de mundillo. La experiencia y reconocimiento que ha ido logrando en estos años lo respaldan.

Es independiente en todos los sentidos. Es capaz de cuidarse a sí mismo y también puede mantenerse sin tener que contar con nadie. Paga un alquiler junto a su novia, a la que conoció hace ya algún tiempo. Ambos son independientes tanto emocional como económicamente, comparten su tiempo y proyecto de forma libre, sabiendo que se han escogido voluntariamente. Ella, Ángela, trabaja en una empresa que se dedica a alquiler de apartamentos en Madrid. Cuentan con diversos pisos, áticos y bed and breakfast ubicados en su mayoría por la zona de Chueca, Malasaña, San Bernardo, pero están empezando a adquirir más propiedades por la zona de Príncipe Pío. No se limitan a alquilarlos a turistas, también tienen la opción de alquiler a más largo plazo, y también cuentan con unos apartamentos destinados a estudiantes. Estos apartamentos tienen régimen de residencia, lo cual supone una gran ventaja para los usuarios y la verdad es que están teniendo muy buena respuesta.

-Estos apartamentos están genial para esos estudiantes que quieren tener la libertad que supone un piso y la tranquilidad que da una residencia. Ellos pueden entrar y salir cuando quieran, no tienen horario restringido, pero cuentan con una persona que acude de lunes a sábado a limpiar y cocinar.- me explicaba Ángela.

– ¿Pero eso no favorece a que la gente no aprenda a hacer las tareas de casa y a cocinarse?- le preguntaba yo.

-A ver, seamos realistas, son muchos los casos en los que se demuestra que la gente prefiere vivir entre basura antes de decidirse a limpiar un poco. Esto es una tranquilidad para los padres, ya que de esta forma se aseguran que sus hijos comen decentemente y viven en un espacio habitable. ¿Lo de no espabilar? Yo considero que el hecho de estar en una ciudad diferente a la tuya y vivir fuera de lo que hasta el momento habías conocido ya supone un reto, es toda una transición. – Yo me acuerdo que cuando vine a estudiar a Madrid, comencé a compartir piso con otras chicas que conocía y aquello fue un desastre. Yo me considero una persona con cabeza. No despilfarraba el dinero que mis padres me daban para pasar el mes, me gusta mantener un orden y necesito que haya una serie de normas de convivencia. Lo pasé realmente mal al comprobar que mis compañeras no contribuían a mantener un piso habitable, los espacios comunes estaban siempre hechos una porquería, yo era la única que limpiaba. Llegó un momento en el que decidí que no iba a limpiar lo que las demás no limpiaran. Así de simple.- Llegaba de la universidad agobiada, con la cabeza pensando en los trabajos que debía hacer y los exámenes de tenía que ir preparando. Ver aquel panorama solo conseguía sacarme más de mí. Agotada, abría cada tarde la puerta de casa y me encontraba el piso asqueroso, la cocina era imposible de utilizar. Cada vez que quería cocinar o comer algo debía de limpiar lo que las anteriores no habían recogido. Los restos de grasa pegados en las sartenes, el tomate adherido a los platos y los posos de café y colillas que creaban una masa indestructible en el fondo de las tazas. Me entraban náuseas.-

-Yo nunca he tenido que compartir piso, la verdad. He estudiado en Madrid, por lo que vivía en casa, así que no tengo ninguna experiencia de ese tipo de primera mano. Pero, quizás el problema fuera que tus compañeras y tú fuerais demasiado diferentes para poder convivir. Puede que las cosas se te hubieran hecho más llevaderas si tus compañeras hubiesen sido más similares a ti en aspectos como el orden y los hábitos en general.- le dije yo. Me llevo muy bien con la novia de mi hermano, puedo considerarla como mi otra hermana mayor, son muchas las tardes que hemos pasado entre café, sentadas en algún bar que descubríamos.

-Sí, la verdad es que eso es cierto. Pero también he de reconocer es que cada detalle era como una gota que llenaba mi vaso y sentía no poder más. Plantearme parar a volver a buscar piso y nuevas compañeras me parecía una auténtica odisea, una vez habiendo comenzado el curso apenas disponía de tiempo para buscar piso y todo lo que eso conlleva.- Aquel primer año lo recuerdo como algo bastante desagradable, la verdad. Los años posteriores fueron mejorando de forma progresiva, conocí a tu hermano y como él ya había comenzado a ganar su propio dinero, conseguimos encontrar un alquiler asequible. El resto de la historia ya la sabes, él hace que las cosas parezcan más fáciles.- sonreí.

Según me cuenta siempre Ángela, aquel primer año fuera de la que hasta entonces había sido su realidad, la hizo madurar y espabilar mucho.

-En casa las condiciones eran idóneas, cuando llegaba de clase siempre encontraba todo hecho y ni siquiera me planteaba lo que ser independiente suponía. El cambio fue demasiado grande. En ese primer año hubiese agradecido tener una opción intermedia entre el llamado calor del hogar y la pocilga en la que tuve que pelear y convivir. Las chicas con las que compartí piso habían sido amigas mías desde muy pequeña, pero la convivencia es dura. Esa experiencia me mostró facetas de ellas que no conocía, he de reconocer que hubo momentos en las que llegué a odiarlas y me contuve mucho para no soltar auténticas barbaridades por mi boca. Amigas sí, pero quizás no las más indicadas para convivir conmigo teniendo cuenta nuestros hábitos y formas de ver las cosas en estos términos.-

DAVID

Puede que suene mal, pero soy muy afortunado y absolutamente consciente de ello. Tengo todo lo que no esperaba conseguir y como reconozco su valía, procuro disfrutarlo y absorber cada gota de ese bienestar que me genera.

Y no, el camino no ha sido nada fácil. En el colegio era difícil no sentirme como un idiota integral. Nos vendían la idea de que nuestras calificaciones marcaban nuestra valía y predeterminaban nuestro futuro de forma categórica. Lo pasé mal porque he de decir que no era un superdotado. Sudaba sangre para conseguir sacar notas pasables, me aburría profundamente el contenido de lo que los profesores contaban, prefería dibujar. No entendía por qué nos sometían a aquella tortura.

Pasar unas siete horas diarias, de lunes a viernes, sentados en un pupitre viejo, saturando nuestros cerebros de datos. ¿Para qué? Luego llegábamos a casa, completábamos una lista de tareas que cada profesor nos había mandado. Parece que se olvidaban de que su asignatura no era la única que teníamos. Sin olvidar tampoco los exámenes y los controles, para los cuales memorizábamos los apuntes cogidos en clase y luego escupíamos ese cúmulo de información en un papel. Yo no veo mucha utilidad a esa dinámica, ya que al día siguiente del examen todos y cada uno de nosotros habíamos olvidado más de 70% de lo estudiado para el día anterior. Tragar, memorizar, escupir y olvidar, y así de forma indefinida. Luego llegaban las notas, aquellos números que nos marcaban como seres inteligentes o estúpidos. Yo me creía el argumento de esa película, hasta que afortunadamente cambié el chip.

Quizás no sacara sobresalientes, pero gracias fundamentalmente a mis padres me di cuenta de que no por ello era un disminuido incapaz de conseguir nada. Ellos me ayudaron a ver que el sistema me estaba creando un concepto que no era tan correcto como creían vender.

También he de atribuir cierto mérito de mi situación al factor suerte. El lugar adecuado, el momento adecuado y las condiciones apropiadas para hacer fluir una idea a priori algo arriesgada. A todos aquellos que no tienen ni idea de lo que quieren hacer con sus vidas y ven el futuro como una niebla aterradora e incierta, no os digo que dejéis los estudios. Todo lo contrario. Simplemente digo que si en algún momento pretenden haceros creer que no valéis para nada y que vais a fracasar, no os lo creáis, hacedme el favor. También es posible que me habría podido arruinar arriesgándolo todo al abrir mi estudio, quizás podía haber acabado buscando un plan b para secar las lágrimas de la derrota y sobreponerme buscando otra fuente de ingresos. Quizás. Pero afortunadamente, no sé todavía el motivo, los astros se alinearon y quisieron que las circunstancias jugaran a mi favor.

Algo fundamental, aparte de la suerte, es el apoyo con el que conté durante el camino, como esas patas que me sostienen y me ayudan a no quedarme en el suelo lamiéndome las heridas. Ellos. Todas las personas que no me llamaron loco (quizás un poco), pero que creyeron en que podía ser posible.

Así que teniendo en cuenta que mi discurso parte de lo que he vivido y experimentado en carne propia, me siento libre de decir lo que pienso. Creo que estudiar hay que estudiar, es un soporte súper importante que en muchos casos sí que abre muchas puertas. Sin embargo, también sé que no existen blancos y negros, prefiero creer en toda esa cantidad de grises que existen en el medio de los extremos.

He conocido todo tipo de casos. Existe gente que fue la primera de su clase, sacó carrera y no sé cuántos másters, se dieron cuenta de que en este país era imposible encontrar nada duradero y digno, teniendo que largarse a otro país. También conozco a gente que fue la primera de clase, o quizás la segunda, estudiaron carreras con muchas salidas, buscaron, se movieron, no esperaron a recibir nada caído del cielo y lograron encontrar lo que querían. Al igual que yo, hay gente que no era brillante, la diferencia es que ellos creyeron que eso predeterminaba sus posibilidades en el futuro y se quedaron ahí estancados. Y luego están esos otros que, reconozcámoslo, no daban palo al agua y además contribuían a molestar en clase e impedir escuchar a los que realmente estaba interesados. Me refiero a ese niño que desde que nació supo que tenía la vida solucionada, indiferentemente del esfuerzo que hiciera. Álvaro se llamaba, “Yo molesto en clase y me importa una mierda aprobar porque sé que tengo la vida solucionada” me dijo. Eso que no soy una persona agresiva, pero esas palabras me dieron ganas de pegar un puñetazo a ese subnormal.

Pues eso, que existen casos e historias de todos los colores, diferentes tonos grises que se pasean por la calle a diario. Me encanta imaginarme las historias que todas esas personas con las que me he podido cruzar en algún momento por mi lado. Tal vez esa curiosidad por conocer historias ajenas sea el nexo que explota mi pasión por los tatuajes. Una especie de impulso o fuerza que hace todo sea mejor y tenga mucha más consistencia.

¿Tú sabes la de cantidad de historias que de forma espontánea me cuenta la gente cuando viene a grabarse algo en la piel? Cada uno tiene un motivo detrás del deseo de dejarse marcar por una tinta imborrable. Bueno, discrepo, es cierto que hoy en día también es posible borrar los tatuajes. No obstante, considero que cuando tomas la decisión de tatuarte algo, estás diciendo aceptar un compromiso a medio largo plazo. Creo que no tendría mucho sentido hacerte algo para luego borrarlo a los dos días, pero de todo se ha visto en este mundo.

A ver, David, que te vas por las ramas. Mis disculpas, reconozco que me gusta hablar y a veces acabo contando cosas que nada tienen que ver con lo que había comenzado a decir. Prosigo. Llegue a este mundillo empujado por lo bien que me sentía cuando dibujaba, aquello era lo que sabía hacer y considero que no se me da mal. También hay que tener en cuenta que esto es algo llevo haciendo y desarrollando durante mucho tiempo, casi desde que tengo uso de razón. Por eso, y por otros motivos más, decidí que tatuar podía ser una buena opción. Al fin y al cabo, de esta forma consigo dejar huella y plasmar mis dibujos en pieles que pasean por la calle. Es como ver que mis pequeñas creaciones cobran vida propia gracias a los cuerpos que las transportan. Pieles que caminan, que se arrugan, que cuentan historias y viven diversas experiencias. Una auténtica locura, y eso me encanta.

Dicen que la tinta engancha, y yo cada vez encuentro más motivos que me unen a ella. Cada vez que alguien nuevo entra en mi estudio, siento como una terrible emoción y curiosidad sale de mí. Los motivos que los empujan a venir son muy diversos; amores, desamores, sueños, frustraciones, promesas e incluso lo previamente comentado, adicción a la tinta, ganas de marcar cada parte de su cuerpo.

Hace tiempo me di cuenta de que tengo la gran fortuna de ser capaz de aprender de las experiencias de los demás. ¿Sabes la de cantidad de gente que trae historias marcadas por lo que pudo ser y finalmente dejaron que se desvaneciera? Son muchas las ocasiones las que llego a casa pensando “esto que le ha pasado a esta persona, no quisiera que me ocurriera a mí.” Lo más curioso es que la mayoría de las historias cuentan con muchas coincidencias, parece que todos y cada uno de nosotros estemos buscando algo muy similar. ¿El problema? Que no  tenemos ni idea de cómo lograr lo que queremos, y son muchas las cagadas que cometemos por el camino, llegando incluso a sacrificar cosas insalvables.

Hace poco tiempo, y tras haber dejado que todo eso que tenía almacenado en mi disco duro fuera procesado, he llegado a una serie de conclusiones que me estuvieron a punto de volver completamente loco. Sí, loco de atar. Fue como si de golpe hubiese descubierto que la película tenía un argumento diferente al que siempre había seguido. Joder, y eso deja tu realidad patas arriba.

En aquel momento me di cuenta de que todas y cada una de las personas que venían a mi estudio, incluyéndome a mí, dábamos por hecho que disponíamos de tiempo. Y esa, precisamente esa, es la mayor gilipollez que comete el ser humano. Ahí estamos nosotros, dando por hecho que disponen de tiempo como si de un recurso inagotable se tratara. He identificado que dentro del grupo de las personas que viven atormentadas existen dos: las que se lamentan por lo todo lo que no fue, culpándose y castigándose por lo que hicieron mal. Y luego están esas otras que viven a mil años luz de la realidad, se adelantan a su tiempo y malgastan el presente adelantándose a los acontecimientos. La psicología distingue a estos sujetos en depresivos y ansiosos. La depresión nace por un pasado atormentado que la persona no ha logrado perdonarse para poder seguir avanzando tranquilo. La ansiedad nace a partir de una preocupación desmesurada por el futuro, el miedo y la incertidumbre consume hasta el límite.

Deja de perder el tiempo, David, céntrate  y cuida lo que has conseguido, también a las personas que quieres. Suena a topicazo, pero es algo muy simple. No pospongas demasiado, el momento es ahora, puede que mañana quizás no tengo oportunidad de llevar a cabo las cosas que realmente quieres. Desde entonces vivo mucho más tranquilo y he conseguido alcanzar muchas metas que tenía en la cabeza y no me atrevía a lograr. A ver, con cabeza, no promuevo las decisiones inconscientes que no contemplan las consecuencias que pueden producir.

Si conoces a personas que demuestran merecer la pena, que dan el callo incluso cuando las cosas no son precisamente fáciles, apuesta por ello, por ejemplo. Y al contrario, si conoces a gente que solamente sabes robarte la energía que tienes y te hacen sentir más mal que bien, mándalas a tomar por culo, seamos claros. Eso de anclarse a cosas que no te permiten avanzar hacia ninguna parte no está nada bien. Este viaje es corto, no lo malgastes en lo que merece tu tiempo.

A las 12:45h.

-Mireia, tu hermano y Ángela han tenido un accidente de moto. Ángela está fuera de peligro, pero David no pinta nada bien. Siento avisarte así, pero tenías que saberlo rápidamente, de momento no te puedo decir más, vete a casa, por favor, tu madre también está en camino. Nos reuniremos allí y luego vemos a dónde tenemos que ir.- me decía la voz ahogada de mi padre.

Mi cabeza quería estallar, aquella información no contaba con ser procesada en aquellos momentos. No era posible, esas cosas solo les suceden a los demás, no a nosotros. ¿Un accidente? Fui a contarle lo sucedido al responsable de mi grupo de trabajo. La verdad, no sé cómo logró entender mis palabras, estaba muy alterada.

Recuerdo el trayecto en metro del trabajo a casa como una especie de pesadilla que acabaría no siendo real. O eso al menos eso quería creer mi cabeza. Raro, imposible, difícil y desagradable de tragar. Había una bola muy gorda que se había quedado estancada en medio de mi garganta y no podía seguir bajando. Joder. Joder.

Me desplomé en una silla vacía del metro. Había bastante gente, daba la igual la hora que fuese, en esta ciudad siempre había alguien corriendo hacia alguna parte. A mí me daba bastante igual el número de personas que se encontraran a mí alrededor, yo estaba en un estado extraño, no sabría describirlo.

Flotaba por las calles, sin darme cuenta de que mis piernas se movían a pasos acelerados, nunca había andado tan rápido antes. Abrí la puerta de casa y enseguida visualicé a mi padre dando vueltas por la cocina de manera frenética. Nada más verme llegar, detuvo su marcha y se dirigió hacia mí. Mi madre salió de la habitación, el ruido de la cerradura de la puerta les había avisado de mi llegada, me estaban esperando.

-Ana, por favor siéntate, tenemos que decirte algo.- no hizo falta que me dijeran nada, la expresión de sus caras hablaban por ellos. No obstante, mi madre terminó su frase y me confirmó lo que ya sabía.- David ha fallecido. Un coche se ha saltado el semáforo en rojo en una intersección y se los ha llevado por delante, ha muerto en el acto. Ángela está bien, está yendo en ambulancia de camino al hospital. Cariño, tenemos que ir a verla, sus padres ya están avisados y vienen de camino desde Santander.-

Mi padre lloraba de forma desconsolada, contagiándonos a nosotras dos al instante. Nos abrazamos y transcurrieron unos cuántos minutos hasta que pudimos separar nuestros hombros empapados de agua salada.

Nos secamos las lágrimas y nos dirigimos a urgencias del hospital al que iban a trasladar a Ángela. Había sido ella misma la que había llamado para comunicarnos lo sucedido. Mi padre dice que sonaba completamente rota y desencajada. Quizás físicamente estable, sí, pero rota por dentro, salpicada de lágrimas que se percibían desde el otro lado de la línea.

Cuando llegamos a urgencias y preguntamos por ella, nos comunicaron que la ambulancia no había llegado al hospital todavía. Nos acercamos a una sala de espera gigante que se encontraba a un lateral de la ventanilla en la que habíamos preguntado. Qué horror, nunca había estado en un hospital y la toma de contacto había sido la peor que hubiera podido imaginar.

No tuvimos que esperar mucho tiempo, pero en aquellos momentos los minutos parecían transcurrir como horas interminables. La parte racional de mi mente me mandaba mantenerme entera, situarme y centrarme lo que debíamos hacer, pero había algo que me ahogaba. Como una especie de pelea interna que intercambiaba golpes y puñetazos secos dentro de mí. Me dolía todo.

Enseguida vimos entrar a Ángela tumbada en un camilla, físicamente parecía estar bien, teniendo en cuenta lo que acababa de suceder. La enfermera nos informó que debían llevársela a realizar una valoración, pruebas y atenderla, para poder descartar que existiera cualquier cosa que no hubiesen visto en un primer momento. Nos acompañó hasta otra sala situada en un pasillo repleto de puertas con sus respectivos carteles identificativos a la entrada. Muchísima gente transitando por dicho pasillo; batas, uniformes, sillas de ruedas.

-¿Quién está con Ángela Piero Rozas?- preguntó una auxiliar desde la entrada de salita. Los tres saltamos inmediatamente y la seguimos hasta una consulta médica en la que nos encontramos a Ángela sentada en la camilla. Increíblemente, no parecía haberse hecho nada. Pude ver que tenía unos cuantos moratones en el hombro, pero nada comparado con lo que podía haberle pasado.

Ella nos miró y rompió a llorar, nos acercamos a abrazarla. A continuación, nos sentamos en las sillas que había frente a la mesa del médico.

-Hemos hecho una serie de pruebas físicas para valorar la existencia de posibles lesiones físicas, así como una valoración de parámetros analíticos, constantes y demás. Todo parece indicar que Ángela no ha sufrido ninguna consecuencia. No se evidencian fracturas óseas. A raíz del golpe le saldrán unos cuántos hematomas que ya están empezado a hacer aparición.

Lo siento mucho, familia, en estos casos solemos aconsejar recibir atención psicológica para poder trabajar procesos como este. Por lo demás, yo le doy el alta por mi parte. Eso sí, te voy a prescribir algo de analgesia para que puedas tomar en el caso de que tengas dolor causado por los propios golpes.- salimos de la consulta, informes en mano. No existía analgesia suficiente que borrara todo ese dolor que sentíamos en  ese momento. Silencio. Caminamos hacia el coche, Ángela aceptó quedarse a dormir en nuestra casa aquella noche.

Una vez en casa, nuestros teléfonos no paraban de sonar de manera incansable. Llamadas, mensajes, notificaciones que exigían nuestra atención. Mientras tanto, en casa reinaba el silencio más absoluto. Sonó el timbre de casa; eran los padres de Ángela que llegaban desde Santander tras un largo y amargo viaje en coche. Ambos abrazaron a su hija. En momentos como aquellos sobraban todas las palabras, no hacía falta decir nada.

-¿Tú estás bien, cariño? Si hubiera pasado cualquier cosa no sé cómo hubiera respondido. Cuando nos enteramos de lo sucedido lo primero que me vino a la cabeza es que podía haberte perdido.- Elena, que así se llama la madre de Ángela, estaba muy nerviosa, por su cabeza habían pasado todo tipo de ideas y posibles desenlaces a partir del suceso ocurrido. Su hija estaba viva. Nunca antes había considerado la posibilidad de perderla, pero en circunstancias como aquellas todo lo que hasta entonces había dado por hecho se había desmoronado. Así estábamos todos.

ÁNGELA

Conocí a Ángela cuando ambos estábamos de viaje con nuestro respectivo grupo de amigos en Irlanda. Galway. Era octubre pero allí hacía un frío similar al que suele hacer en Madrid a mediados de Noviembre. Sin embargo, recuerdo aquel viaje como algo muy cálido. Allí me enamoré por primera vez, todo lo que había experimentado y sentido hasta el momento no se parecía en nada a lo que me pasó allí.

Llegamos a Galway desde un autobús que provenía de Dublín, ya que el avión nos había dejado allí y habíamos pasado nuestros primeros días en la ciudad irlandesa. Marcos, uno de los colegas del grupo estuvo un verano en Galway y estaba empeñado en llevarnos a conocer aquel sitio. “Es una auténtica pasada. Te sorprende. Es un lugar pequeño en el que se condesan muchísimas cosas; tiendas, pubs, fiesta, gente, ambiente y buena cerveza, muy importante.” Menos mal que le hicimos caso.

Debido al cambio de hora que tenía Irlanda respecto a España, la luz se iba temprano y una de las formas más llevaderas de soportar el frío era bajo el calor de los pubs. Aquella misma tarde, tras haber dejado todo nuestro equipaje en un bed and breakfast que habíamos encontrado, salimos a conocer Galway. Marcos no se equivocaba. Aquello era una auténtica pasada. Las calles se habían dejado invadir por una agradable oscuridad que aportaba un toque especial al barrio latino. Casas de colores, tiendas, pubs, restaurantes y artistas callejeros. ¿Octubre? Aquello parecía querer adelantar la llegada de la Navidad. Había un pequeño espacio al aire libre en el que habían montado varios puestos de comida callejera y cervecerías, todo decorado con aire navideño.

Encontramos una tienda en la que la mayoría de los productos costaban uno con cincuenta euros. Una auténtica locura; tenían de todo y más. Compramos todo tipo de chocolatinas y llenamos nuestras respectivas mochilas. Chocolate con caramelo y galletas de almendra, chocolate con menta, chocolate con pimienta e incluso con sal. También me compré un gorro negro básico de lana para evitar que el fresco entrara por mis orejas, las tenía completamente rojas.

Cualquiera que nos mirara desde fuera debía de pensar que seríamos los catetos de pueblo, íbamos dando bastante la nota por las calles. “No se nos puede sacar de casa, chavales.” Decíamos entre risas.

Cuando ya empezamos a notar que los locales empezaban a apagar sus luces y que el ambiente de la calle empezaba a decaer, decidimos buscar un pub. Teníamos hambre y ganas de seguir por allí, todavía era temprano para volver al hostal. Encontramos un local en el que ponía que había descuentos y ofertas, así que teniendo en cuenta nuestro estado financiero, decidimos entrar.

Acaparamos una mesa lo suficientemente grande para todos nosotros y pedimos la comida. Fue entonces cuando vimos a un grupo de chicas que también estaba cenando en otra mesa que estaba situada cerca de la nuestra.

-Son españolas, son españolas, he oído que hablaban entre ellas. Esta noche ligamos. Porque seamos realistas, con nuestro inglés llegamos a lo justo.- dijo Juan entre risas. Y la verdad es que tenía razón, nuestro inglés macarrónico apenas alcanzaba para pedir lo que queríamos allá donde íbamos.

Así, de la forma más tonta y gracias a lo echado para adelante que es Juan, conseguimos acercarnos a ese grupo de chicas. Resulta que también estudiaban en Madrid, pero no habíamos coincidido nunca. Tiene narices conocer a tu novia en otro país.

Como comúnmente se suele decir, lo demás es historia. Con Ángela todo aconteció de forma muy progresiva, quizás a un ritmo más lento del que cabría esperar, pero no me arrepiento de ello. Los dos partíamos de cero, debía ser curioso haber podido observarnos desde fuera, éramos dos tontos intentando averiguar cómo tener una relación.

Con el paso de tiempo me he dado cuenta de que no debimos de haber hecho las cosas tan mal, ya que nuestro vínculo era sólido y muy honesto.

Recuerdo que en aquel viaje ocurrieron muchas cosas. Pese a que son mis amigos, reconozco que muchas de ellos son/eran unos auténticos cabrones con las tías, con las consecuencias que eso conlleva.

A las 12:45h

 

 

A las 12:45h el tiempo se detiene, de pronto dejan de contar los segundos que giran con las agujas del reloj. Existen momentos en los que el tiempo parece querer congelarse, hay quienes dejan de contar ese tiempo de forma inesperada, sin haber incluido ese detalle dentro de sus planes. Para otros sin embargo, ese mismo momento constituye un giro de 360º en lo que hasta entonces había sido su vida. Así, en un abrir y cerrar de ojos, sin haberlo esperado aquella misma mañana al despertarse. Finalmente también están esos otros que quedan ajenos a lo que sucede a esa misma hora en cualquier otro lugar. A las 12,45h la gente continúa su camino por inercia, creyendo tener todo el derecho de seguir contando cada minuto que indican las manecillas de su reloj.

-La ama y los abuelos han tenido un accidente. La ama y el abuelo están bien, pero la amama no pinta nada bien. Te mantendré informada, de momento no te puedo decir más.- me dijo la voz del aita tratando de sobreponerse a esas ganas de llorar que lo trataban de ahogar.

Me quede paralizada, no sabía cómo lograr que mi cerebro descifrara aquellas palabras. ¿Un accidente? Un calor que subía desde mi estómago hasta la boca me invadía de manera repentina. Estaba frenética. Una vez colgada la llamada, podía sentir como un cúmulo de miedo, incertidumbre, asombro e incredulidad peleaban dentro mí. No era posible. Lo único que tenía claro es que comenzaba a faltarme el aire y que solamente quería llorar.

Cogí el teléfono y avisé en el trabajo para decir que aquella tarde no podría ir. Yo no sé cómo entendieron lo que les dije, ya que ese calor y mis lágrimas habían cerrado por completo mi garganta y apenas podía vocalizar. Joder.

El aita volvió a llamar con algo más de información.

-El coche del carril contrario se ha metido en su carril y se les ha venido encima. Ha venido un helicóptero y una ambulancia, están reanimando a la amama.- ¿Cómo qué la están reanimando? No puedes estar reanimando a una persona de forma perpetua.

En ese momento lo supe.

-La amama está muerta. Joder, joder, joder. Hijo de puta, yo lo mato. ¿A Ana le has llamado? Le voy a llamar.-

-Yo voy de camino a casa, espera a que llegue yo para llamarla, que está en clase.- era evidente que ambos estábamos peleando por tratar de mantener a raya esa oleada de emociones que trataban de dominarnos.

Al rato el aita llegó a casa y en unos minutos la ama le llamó para confirman las palabras que yo antes había pronunciado. La amama estaba muerta.

-Yo lo mato, pedazo de subnormal que ha matado a mi abuela.- sentía una rabia muy intensa que trataba de salir, me resistía a creerlo, no podía haber pasado aquello. El aita lloraba, tratando de frenar un poco el llanto para llamar a Ana y contarle lo sucedido. Ella estaba estudiando en Madrid, pero debía coger un autobús para venir hacia aquí.

Al abuelo se lo habían llevado en helicóptero hacia el hospital de aquí, así que debíamos ir hacia allí para juntarnos con él. Se me hacía muy extraño realizar el mismo trayecto que hacia todos los días para ir a trabajar sabiendo que en vez de ponerme el pijama azul, me encontraba al otro lado de la línea.

La tía estaba de camino hacia el lugar del accidente, donde tras juntarse con la ama, cogerían un taxi para llegar también al hospital y ser atendida en urgencias. No estaban en condiciones para conducir, aquellas imágenes quedarían grabadas en su cabeza.

El coche había quedado completamente destrozado. Siniestro total.

El aita y yo salimos de casa camino al hospital, cuando llegamos a urgencias preguntamos por mi abuelo, contamos lo sucedido y dijimos que estaba siendo trasladado en helicóptero. Estaban pendientes de la llegada, pero todavía no se encontraba allí.

Nos sentamos en la sala de espera y a los pocos minutos vimos que mi abuelo aparecía por la puerta en una camilla.  Llevaba una mascarilla con oxígeno y estaba inmovilizado por seguridad. Rápidamente lo metieron en una sala para poder dedicarle una atención plena, realizar las pruebas pertinentes y decidir en consecuencia.

Nos volvieron a llevar a la sala de espera. Éramos incapaces de estar sentados en aquellas sillas rodeadas de más gente con diferentes dolencias.

Yo había avisado previamente a mi novio, que estaba trabajando como enfermero en la UVI por la mañana. En aquel momento lo vi aparecer en la salita de urgencias, donde le había informado que estábamos. Son esos momentos en los que los ojos lo dicen todo y sientes que algo se rompe por dentro.

-Si ayer estuvimos comiendo con ella.- me dijo. Yo asentí con la cabeza tragando saliva, lo cual parecía un trabajo difícil.

Estábamos pendientes de que la tía y la ama llegaran a urgencias, así que nos acercamos a la puerta como si de aquella forma pudiéramos adelantar su llegada. Es horrible describir la expresión de nuestras caras en aquellos momentos. Es una gran sensación de impotencia, asombro, tristeza y rabia.

Nuestras caras empapadas por las lágrimas fueron apoyándose en nuestros hombros a modo de abrazo. Podría describirlos como abrazos largos y fuertes que tratan de decir muchísimas cosas y no saben cómo.  Más aún en esos primeros momentos tras haber recibido la noticia. Nuestros cerebros viven una pelea interna que trata de codificar esa información que ha recibido. No quieren hacerlo, no puede ser.

La ama estaba bien, no se había hecho nada, pero tenía que ser valorada por los médicos para descartar cualquier cosa que no fuera perceptible a primera vista. Bien físicamente, por supuesto, lo demás es un caso aparte. Tenía la camisa manchada ligeramente de sangre que más tarde me dijo que era de la amama. La cara desencajada, sin palabras, a mí se me partió el alma. Afortunadamente ellos dos estaban bien, pero no me puedo hacer a la idea de la experiencia tan traumática que ella tenía en su cabeza.

Nos condujeron a todos a otra sala de espera que estaba situada más cerca de donde se encontraba el abuelo. Poco a poco empezó a llegar más gente; mis tíos paternos y la prima de mi madre. Demasiados estímulos para nuestras cabezas, mucha información condensada en un margen muy corto de tiempo.

Había que comenzar a moverse y hacer trámites relacionados con el funeral, la esquela, el tanatorio y la autopsia, entre otras cosas. Era una auténtica oleada de datos que no podíamos asimilar tan rápido.

Recuerdo que en aquel momento todo el mundo estaba en movimiento, contactando con diferentes personas por móvil. Había que avisar a la familia de lo sucedido, contactar con las hermanas de mi abuelo, entre otras personas.

A mi lado había una silla vacía en la que estaban colocados un cúmulo de bolsos de todos los que estábamos allí, incluyendo el bolso que mi abuela llevaba aquella mañana. Joder.

Mi madre entró en la consulta del médico de urgencias acompañada por mi padre, nosotros nos quedamos en la sala de espera. Salió la enfermera a comunicarnos que el abuelo estaba bien y que podríamos entrar un par de minutos a verlo.

Cuando entramos él estaba tal y como lo había visto cuando entró por la puerta de urgencias. Nos acercamos a él por los laterales, para que pudiera ver nuestra cara y oírnos.

-¿Qué tal estás?- le preguntó la tía.

-Me duele la espalda, pero estoy bien.-

-Es normal, es que te tienen inmovilizado pero pronto te quitarán las cosas que llevas puestas.-

-¿Qué tal están la ama e Inés?-

-Inés está bien, le están viendo otros médicos y haciendo pruebas. Pero la ama está grave, la están atendiendo.- contestó mi tía tratando de coger aire suficiente para pronunciar las palabras.

El médico de urgencias nos comunicó que el abuelo estaba bien, que no había sufrido ningún daño demasiado grave. Se había roto el esternón, y aunque en principio no precisaba de cirugía por no haber desplazamiento, habría que seguir vigilando.

También les había parecido percibir que el bazo estaba ligeramente lacerado, pero deberían descartar o verificar que así fuera. No había nada que a primera vista pareciera ser demasiado grave, pero necesitaba ser trasladado a la unidad de cuidados intensivos para poder estar vigilado durante unos días.

Casualidad, le trasladaban al mismo control en el que Juan trabajaba así que podríamos tener a alguien de referencia allí dentro. Una vez que llevaron a mi abuelo al box que le correspondía, subimos mi tía, su prima, Juan y yo a la UVI, y en una sala de espera muy grande esperamos a ser avisados por el intesivista que lo había valorado.

Al rato subieron mis padres, tras haber verificado que la ama no se había hecho nada grave, que no existía ninguna lesión que no se viera a primera vista. Entramos a ver al abuelo, que se encontraba tumbado en la cama con expresión asustada. Me pareció muy vulnerable, peleando contra ese cúmulo de circunstancias que escapaban de su control. Impotencia, una vez más.

Habíamos decidido que todavía no le íbamos a anunciar que la amama había fallecido. Esperaríamos a que su situación fuera algo más leve y no existiera mayor riesgo para él. Una vez más, de forma inevitable, volvió a preguntar por ella.

-¿Cómo está la ama?- mi madre se acercó a él y con un tono de voz que trataba de abastecerse de fortaleza le respondió.

-Papá, tienes que hacerte a la idea de que la ama está muy grave, que la situación no pinta nada bien.- mi abuelo apretó la mandíbula y cerró los ojos maldiciendo la situación.

-¿Pero dónde está? No estéis todos aquí conmigo, que alguno vaya a estar con ella.- yo notaba como ese cúmulo de emociones tan devastadoras apretaban mi garganta una vez. Mis ojos trataban de evitar que las lágrimas pudieran salir de ellos.

-Ahora no podemos estar con ella, la están atendiendo, nosotros no podemos hacer nada por ella.- Todos nosotros queríamos transmitir algo de nuestra fuerza al abuelo en esos momentos, la cual parecía ser insuficiente.

Las horas de visita de la UVI son restringidas y solamente en el momento del ingreso se permite que pasen al box más de dos acompañantes. Durante el horario habitual de visitas solo estaba permitido que entraran dos personas. Una vez excedido el tiempo de visita, salimos del hospital.

Ana estaba a punto de llegar desde Madrid. Había cogido bus nada más ser partícipe de lo ocurrido, por lo que íbamos a ir a recogerla a la estación de autobuses. Por su parte, mi tío también estaba llegando en coche desde Valencia, tardaría un par de horas más o menos en llegar aquí.

Según me dijo Ana, su trayecto en bus había sido para ella como cualquier otro, se le hacía muy raro, casi imposible asimilar lo que había sucedido. No era consciente de ello. Cuando bajó del autobús vio nuestras caras, cubiertas de expresiones absolutamente inundadas por la tristeza. Aquella fue como una muestra de realidad que le hizo ser más partícipe de la situación. No obstante, su cuerpo se dejaba contagiar por lo que el propio ambiente reflejaba, así de simple. Las cosas eran casi imposibles de creer, un jarro de agua helada que replanteaba toda nuestra realidad.

Al poco tiempo de llegar a casa y dejar las cosas, también llegaron mi tío y su mujer. He de decir que al igual que Ana, mi cerebro no lograba interpretar esos momentos, no sabía cómo ubicarlos en mi disco duro. Era todo muy raro y también muy triste.

Todos y cada uno de nuestros teléfonos móviles no paraban de sonar anunciando la llegada de mensajes y llamadas. Sin embargo, en nuestra casa se hizo el silencio. No había palabras para describir lo que había sucedido.

Personalmente, me he dado cuenta de que cuando algo desmorona mi mundo y percibo una falta de control ante mi realidad, tiendo a intentar racionalizar las cosas y enfocarme en la tarea. ¿Necesitáis algo? ¿Un vaso de agua? Es como si organizando y enfocando en otro tipo de actividades pudiera sentir que esos otros aspectos no se escapan de mi control.

Aquella era una de esas situaciones que siempre salen en las películas pero que nunca te iban a ocurrir a ti. Cada vez que respondía a una llamada y relataba los hechos a cada una de aquellas personas, sentía que aquella historia no me pertenecía. Era como si me hubiesen contado una película y yo estuviera repitiendo el discurso una y otra vez, no creía que aquello fuera algo mío.

-Yo te cuento lo sucedido con todos los detalles que he ido recopilando a medida que iba obteniendo datos que resolvían mis incógnitas y daban forma a la escena. A medida que más preguntas resolvía y más sabía acerca de lo sucedido, la historia que contaba cogía más forma. Sin embargo no asimilo que esto que estoy contando repercuta en mi familia. Todavía pienso que cuando vuelva a su casa ella me estará esperando allí, sentada en una de las dos butacas que tenían el abuelo y ella. No percibo la posibilidad de ver esa butaca vacía.-

Es injusto, joder. Qué fina es la línea que separa la vida de la muerte. Ahí estamos nosotros, pensando que tenemos el derecho a seguir vivos día tras día. Creemos que estas cosas les suceden otros, nunca nos va a suceder algo así a nosotros. Nunca. Eso creemos. Sería horrible martirizarse a diario creyendo lo contrario.

Aquella noche fue larga pero caí rendida del propio agotamiento, consiguiendo dormir algunas horas seguidas. A la mañana siguiente desperté recordando todo lo sucedido y comprobé que era real. Subí a la habitación de la ama para ver cómo se encontraba y he de decir que la expresión de su cara me volvió a partir el alma una vez más.

-Estoy muy angustiada. Anoche me tomé una pastilla para poder dormir algo y me he levantado sin saber bien qué debía hacer. Me he puesto a pensar en si me tocaba ir a trabajar y entonces he vuelto a recordar todo otra vez. Mi mamá, pobrecita.- lloraba de forma desconsolada, rabia, tristeza e impotencia. Una vez más.

¿Qué respondes ante eso? No hay palabras que puedan decirse en esos momentos, todo sobra. Ojalá tuviera el poder de quitar todo ese dolor que nos inunda el alma, pero no existe analgesia suficiente para callar esas voces que nos desgarran por dentro.

Mi parte racional quiere agarrarse a la realidad, asumiendo que es la única que tenemos en nuestra mano. Es imposible deshacer lo sucedido, hay que agarrarse al presente y actuar sobre él en la medida de nuestras posibilidades. Mi parte racional piensa que sigo teniendo madre y abuelo, que ellos están fuera de peligro, lo cual es muy importante.

Pero esa parte racional trata de amarrarse como puede a la razón y la coherencia para no perder el control y hacerse daño pensando en lo que podía haber sido y no fue. Sabe que eso escapa de su control y el descontrol es algo que rehúye a toda costa.

Esos primeros momentos tuvieron lugar a toda velocidad. El funeral, el ingreso del abuelo y el regreso a su casa después de recibir el alta. Es entonces cuando todo el ruido de esos días se apaga y abres los ojos ante lo sucedido. Ella no está. ¿Cómo organizamos la situación teniendo en cuenta que lo sucedido rompe con lo predispuesto? Ese es el reto, una responsabilidad de gran calibre que sin quererlo ni esperarlo ha caído en nuestras manos.

Ya ha pasado poco más de un mes desde que el accidente tuvo lugar y alteró el marco que teníamos en la familia. El anterior texto fue escrito aquella misma semana, ya que sentía que escribir era una buena forma de descargar y tratar de ordenar ese caos emocional que había surgido de forma tan brusca y repentina. Las palabras están repletas de todo aquello. Ira, tristeza, asombro, rabia, pena, incertidumbre, miedo. No sabía qué hacer con todo aquello, nos había pillado por sorpresa.

Como enfermera, trato a diario con personas con historias de todo tipo, situaciones bruscas e inesperadas que cambian su realidad de la misma forma que a nosotros. Sí, creía ser consciente de la valía del presente, de la propia vida en toda su magnitud. “Disfruta de lo que tienes, aprovecha el momento”, me decían muchos pacientes que veían el final como un desenlace inminente. Inconscientemente creía ser consciente de ello. ¿Pero sabes cuál es el problema? Que sin darnos cuenta creemos que este tipo de historias solo las viven otras personas, no concebimos la posibilidad de ponernos al otro lado de la línea. Aquella tarde en vez de ir a trabajar como otros días, tuve que esperar en la sala de espera de la UVI para poder ver a mi abuelo. Aquella tarde sentí el miedo y la rabia que se siente cuando alguien se va y deja un vacío irreemplazable. Y aquella tarde no estaba en mis manos poder poner analgesia suficiente para borrar el dolor que mi abuelo sentía. No podía. Ese dolor era algo imposible de hacer desaparecer.

A partir de esta situación que ha sido para nosotros como un jarro de agua fría la interpretación que teníamos de la realidad ha cambiado por completo. Hemos sido conscientes de la vulnerabilidad que caracteriza nuestra condición humana, y esto da mucho miedo. Personalmente he sentido una profunda impotencia al ver que no podía hacer nada para paliar el sufrimiento que se había generado en mi entorno. No existen fármacos para eso. Dicen que el tiempo todo lo cura, el tiempo y el apoyo que nos proporcionamos. Quizás sea así, pero hechos inesperados e injustos como este se quedan clavados en la mente como si de una tinta imborrable se tratara.

El 17 de Septiembre a las 12:45h el tiempo se detuvo para ella. A las 12,45h la gente continuó su camino por inercia, creyendo tener todo el derecho de seguir contando cada minuto que indican las manecillas de su reloj.

CRISIS DE LOS 25 O CUARTO DE VIDA

Aquí os dejo el comienzo del nuevo material en el que voy a comenzar a trabajar. Estoy interesada en el tema de las crisis existenciales. A lo largo de nuestra vida atravesamos diferentes etapas que precisan de un cambio interno. Llega un punto en el que lo que veníamos haciendo deja de servir y debemos evolucionar.

Me interesa especialmente la crisis de los 25, ya que parece ser algo muy común. A los 25 se supone que se espera de nosotros que tengamos un trabajo estable, madurez, ideas claras y los pies sobre la tierra. Sin embargo, son muchas las veces en las que las circunstancias no son esas precisamente. Si te encuentras más perdido que un pulpo en un garaje y sientes que las cosas debían de ser diferentes a estas alturas de la película, no desesperes.

CRISIS DE LOS 25

Vale, ahora puedo confirmar que no me estoy volviendo loca. Parece ser que lo que me está pasando tiene nombre. Lo pone en Wikipedia: crisis de los 25 o de cuarto de siglo. Se supone que a estas alturas debería ser una persona adulta que tendría que saber lo que quiere hacer con su vida.

Me paso todo el día evitando abrir Facebook o Instagram. Lo detesto. Todos mis contactos parecen querer recordarme lo perdida que me siento y lo estancada que sigo. Cuando tenía 18 años pensaba que en este momento la película estaría más avanzada. ¿Cómo se supone que debo sentirme?

Me enerva ver a gente de mi edad comprometiéndose con sus parejas, comprándose casas y realizando viajes espectaculares. Por supuesto; disponen de sueldos que pueden financiar todo eso.

Mientras tanto, aquí sigo yo; mi novio me ha dejado después de pasar 10 años juntos. Ahora va y dice que necesita experimentar. Parece ser que por mi culpa se ha perdido oportunidades y experiencias que solo se viven siendo joven y soltero. Dice que empezamos a salir cuando éramos unos críos y que todo avanzó demasiado deprisa, sin darle mucho tiempo a asimilar lo que estaba sucediendo. Según él, le partía el alma tener que decirme aquello, pero no quería cerrarse a probar otras opciones. ¿Ah sí? Pues tú te lo pierdes, chaval. Pensaba que me tenías algo más de respeto después de estos años.

Encima va el muy cabrón y me deja por audio vía whatsapp. Un audio de varios minutos exponiendo claramente sus motivos, sí, pero un puñetero audio al fin y al cabo. 10 años. Y me deja por audio. Cabrón.

En estos momentos necesitaría irme lejos, pegarme uno de esos viajes que te quitan el hipo y las penas. ¿Cuál es el problema? Que no hay dinero, señores. Y tampoco preveo que vaya a disponer de una cantidad digna para planificar nada sólido.

Estoy empezando a pensar que mi madre me ha aumentado la paga por pena.  La paga y lo que no es la paga, porque mi sueldo de becaria no me llega ni para cañas. No tengo medios suficientes ni para financiar alcohol y así poder beber para olvidar.

Porque esa es otra, hace tres años que acabé Ingeniería y parece que voy a pasar toda mi vida siendo becaria. Y no, en Madrid no puedes pagar un alquiler, comida y transporte con lo que yo cobro.  No se puede.

“Tienes suerte de vivir en Madrid” me dijeron. “Madrid es una ciudad cosmopolita llena de oportunidades para gente joven con ganas”, Todo mentira. Y si no, ¿cómo lo hace la gente? Yo lo único que sé es que si renuncio a este contrato, tardarán apenas quince minutos en encontrar a otra ilusa. Sí, otra ilusa que tenga la esperanza de ser contratada, ascendida y llegar a cobrar un sueldo digno.

Menos mal que mis padres me quieren y siguen dándome comida y techo. De lo contrario, no sé qué sería de mí. Como becaria se cobrará poco, pero horas meto como nadie; mi vida parece limitarse a comer, dormir, ducharme, trabajar y hacer mis necesidades fisiológicas. Mi madre me ha dicho que pruebe a dejar este contrato para continuar estudiando y buscar alguna otra cosa. No sé, yo sólo sé que no sé nada. Ya sé que el tema económico no supone un problema en casa, pero a mi edad me da cargo de conciencia no trabajar.

A veces envidio a Ana, mi mejor amiga, que se dedica a vivir la vida y disfrutarla, gozando de la fortuna familiar de la que disponen. Sólo tiene que pasarse por el hotel de su padre dos días por semana y darle publicidad. Y por esos dos días cobra más que yo en tres meses.

Aquí sigo tecleando en Google, mi fiel amigo que me da respuestas a todas mis incógnitas. En ocasiones solamente consigo asustarme y preocuparme más que antes de haber comenzado la búsqueda, pero no me rindo. “Crisis existenciales”, clic. Parece ser que las crisis existenciales son algo muy común y natural durante el propio proceso vital.

Durante nuestra vida vamos atravesando por diferentes etapas que requieren de un cambio a nivel interno, ya que las estrategias que hasta el momento veníamos utilizando yo no nos son útiles. La década de transición de los 20 a los 30 parece ser un momento clave en lo que conformará la base de lo que seremos el resto de nuestra vida. Joder, pues entonces vamos mal porque si mi vida va a ser lo que estos creando ahora la llevo clara.

“Esencia” ya está disponible!

Me alegra anunciar que después de atravesar el proceso de redacción, diseño de cubierta, búsqueda de editorial y todos los trámites y trabajo que eso conlleva, “Esencia” es un proyecto real!

Si! A día de hoy esos textos que antes habitaban en mi ordenador son un libro que se puede ver, oler, tocar y leer.

En sus líneas he volcado mucho de mí. En mis letras reside gran parte de todo lo que he ido aprendiendo a largo de mi trayectoria vital. Y lo que es más importante; he logrado hacer realidad aquella idea que pasaba por mi cabeza cuando tenía 7 años!

“Esencia” surge de la idea de que existen diversas formas de interpretar un mismo mundo y actuar, desenvolverse en él.  A partir de ahí, fui desarrollando diferentes personajes con personalidades y estrategias de afrontamiento, mecanismos de defensa diferentes. Era apasionante comprobar como todas las ideas surgían en mi cabeza una detrás de otra.

De esta forma, poco a poco, todo ello fui adquiriendo una forma y un contenido del que me sentía orgullosa. Quería seguir escribiendo, no podía parar.

“Esencia” analiza y desarrolla los diferentes tipos de relaciones que establecen estos personajes, así como otros temas como el amor, las relaciones tóxicas, la muerte, el fracaso, la pasión, entre otros.

Para adquirirlo puedes ponerte en contacto conmigo vía instagram @paula.mendizabal o lo puedes coger online en las siguientes plataformas (también disponible en Amazon):

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Te recomiendo que escuches dos canciones que aparecen en el libro y que obtienen sus significado en relación a los personajes.

“The Great Pretender” de Freddie Mercury

“Vienna” de Billy Joel

 

Muchas gracias!!!!