Norte de Italia y Suiza

Acabamos de volver de uno de esos viajes que superan nuestras expectativas.

Comencé a planificar este viaje hace tiempo y a raíz de mirar Milan descubrí el Lago de Como. Y finalmente fue Yon quien me descubrió el Bernina Express y la posibilidad de visitar la frontera entre Suiza e Italia. Esto último no estaba en mis planes, y menos mal.

He de decir de antemano que en mi opinión Milán ha sido la parte más floja del viaje.

El lago de Como esta rodeado por diferentes pueblos entre los cuales estan: Varenna, Bellagio, Lenno y Bellano, entre otros.

Nosotros optamos por alojarnos un par de noches en Bellano y creo que esto ha sido un acierto. Bellagio y Varenna son lugares espectaculares, pero al ser temporada baja (Noviembre), estos están bastante vacíos ya que son destinos enfocados al turismo.

Bellano, por su parte, es un pueblo más residencial en el que había más vida y gente local. Personalmente, me gusta ver el ambiente y la vida de los locales.

A la hora de visitar los pueblos que rodean el lago, hay que coger el ferry, para el que existen combinaciones que permiten ver distintas zonas. Sin embargo, al ser temporada baja, había menos frecuencia de horarios y tuvimos que ir en tren a Varenna para coger el ferry desde allí. (La conexión Varenna a Bellano cuesta 1.4 euros en tren y tarda apenas 7 minutos).

Varenna y Bellagio son lugares de veraneo de lujo. En estos dos sitios hay muchos restaurantes y hoteles, pero menos vida en invierno.

Nosotros cogimos un apartamento en Bellano, cuyas ventanas daban al lago. El apartamento estaba situado justo encima de este, de modo que lo primero que veías al despertar era el amanecer sobre el Lago de Como. Espectacular. Nos salió muy bien de precio y la anfitriona fue súper simpática. Pese a que la casa estaba a apenas dos minutos de la estación, vino a recogernos en coche y estuvo a nuestra disposición en todo momento. Si quieres visitar los Lagos y te interesa el alojamiento, contacta conmigo y te pondré en contacto con el alojamiento.

Tras pasar dos noches en Bellano, salimos temprano para dirigirnos a Tirano, desde donde cogeríamos el Bernina Express. Sin duda creo que esta fue la mejor parte del viaje.

Para la ida cogimos el Bernina Express con ventanas panorámicas (34 euros) y para la vuelta cogimos el tren regional (18 euros). La duración total del trayecto es de dos horas y media.

RECOMENDACION: Considero que merece más la pena coger para la  ida y la vuelta el tren regional, debido a que en este se pueden bajar las ventanillas y ver mejor el paisaje. Es cierto que en el Bernina, las ventanas son panorámicas, pero me parece mejor poder bajar las ventanas y ver el paisaje sin cristal de por medio.

Cogimos el trayecto que sale desde Tirano y llega a Sankt Moritz. Existen más modalidades y combinaciones, pero esta fue la que mejor se adaptaba a lo que queríamos nosotros. Se pueden coger los billetes para el tren panorámico en la página oficial de Rhb, donde el cambio de moneda se realiza sin problemas y sin pérdida. El tren regional lo reservamos vía Trainline (app móvil).

Las vistas son una auténtica pasada. A lo largo del trayecto pudimos ver el cambio de paisaje. A medida que subíamos de altura y llegábamos a Suiza, se veía como pasaba de un paisaje otoñal a otro completamente nevado. La nieve y las montañas no se distinguían, todo quedaba cubierto de una densa capa de nieve. A medida que ascendíamos íbamos viendo como la capa de nieve se iba haciendo más y más densa.

Tras dos horas y media de viaje llegamos a Sankt Moritz, un lugar de esos que te dejan con la boca abierta. Además del lago, las montañas nevadas y las altas superficies que te permitían ver el panorama desde lo alto, destaco el diseño tanto interior como exterior de los edificios.

Es verdad que hacia mucho frío, pero íbamos preparados para ello y los espacios interiores también lo están.

Sankt Moritz es un pueblo lleno de tiendas de lujo, marcas de alta gama, casas de cuento y lugares muy acogedores. Muy diferente a lo que había visto hasta el momento. El nivel de vida es muy alto, la media de los precios es bastante superior a Italia. Un café costaba 6 francos, una hamburguesa 19 francos, como referencia.

El pueblo consta de tres zonas; la zona del centro histórico, con tiendas (de lujo, de alta costura y joyerías en general) y restaurantes. En segundo lugar está la zona más residencial, en la que hay más vida de gente local y por último está una zona donde hay casas de lujo. Según nos dijo un local, la casa más barata de esta última zona esa valorada en 30 millones de francos suizos.

Justo al lado de la estación de tren hay un mirador desde el que se puede ver todo el lago, las montañas nevadas y el pueblo desde lo alto.

FRANCOS SUIZOS: La moneda de Suiza es el franco. Nosotros, al visitar Suiza por un día, no cambiamos euros a francos. Allí es posible pagar en euros, pero te devuelven el efectivo en francos. Si pagas con tarjeta, es posible hacerlo en euros.

Nosotros para los viajes tenemos la tarjeta Bnext, que queda libre de comisiones. Si me pides una invitación para crearla, consigues 5 euros de regalo. La Bnext es un puntazo para sacar dinero y pagar en el extranjero sin comisiones. El pago en Suiza con la Bnext se hace en euros y el cambio se realiza directamente desde la aplicación (automático),  sin perder nada con el cambio de moneda. Te mandan incluso un correo explicándote y notificándote la operación que se ha realizado.

Regresamos aquella noche a Tirano y cenamos en un restaurante que estaba junto a nuestro Bed and Breakfast.  El restaurante se llama Sale e Pepe, muy recomendado. Para ser un miércoles por la noche el restaurante estaba lleno de gente italiana. Muy recomendable.

Alojamiento en Tirano: Tirano Bed and Breakfast. Super recomendado. Una noche dos personas 50 euros con dos opciones de desayuno (dulce y salado) muy abundante y con mucho cuidado en los detalles. La habitación también era un ático muy acogedor con baño privado, decorado con muy buen gusto.

El último día regresamos temprano a Milán. Allí nos alojamos en el Quartiere Giardino, en una zona llamada el Burano Milanés,  con casas de colores que recuerdan a las de Burano.

A tan sólo unos 15 minutos andando llegamos a la Plaza del Duomo y las Galerías Vitorio Emmanuelle II. Impresionante. La zona del Duomo está llena de tiendas de lujo y nos llamó la atención la elegancia de la gente al vestir. Nos recordó a París en este sentido.

Continuamos andando hasta Brera, el barrio bohemio que yo comparo con Malasaña de Madrid. Allí había muchas tiendas vintage, galerías de arte, restaurantes italianos y ambiente más alternativo.

DESPLAZAMIENTOS:

Shuttle bus del aeropuerto de Malpensa a Milán Central 16 euros ida y vuelta abierta. Se puede coger en el propio aeropuerto y llegan de forma continua a la T1 y T2.

Red de trenes Trenitalia para movernos de Milán Central a Bellano, Varenna, Tirano. Compramos los billetes a través de la aplicación Omio o Trainline, que te guarda los billetes en la propia aplicación.

Si coges hora concreta de un tren no hace falta validarlos, pero si coges con hora abierta hace falta validarlos en la parada de tren. (Maquinas amarillas).

APPS UTILES:

Desplazamientos: Omio y Trainline.

Descargar la tarjeta Bnext.

Alojamientos: Booking.

Este viaje me ha sorprendido mucho y superado las expectativas que tenía.

Pese a que era temporada baja para visitar el lago, el color del cielo y las nubes que rodeaban las montañas nevadas daban lugar a un paisaje espectacular. Al ser otoño,  las montañas nevadas de fondo se mezclaban con los tonos marrones de los árboles. A continuación dejo unas fotos de los paisajes.

LAGO DI COMO: BELLANO, VARENNA Y BELLAGIO

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BERNINA EXPRESS DE TIRANO A SANKT MORITZ:
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MILÁN: CATEDRAL DE DUOMO, GALERIAS VITORIO EMMANUELLE II Y QUARTIERE GIARDINO

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Crisis

Soy enfermero. En Madrid surgen muchos contratos en temporada de vacaciones, por lo que nada más acabar la carrera me ofrecieron un contrato de verano en cuidados intensivos hasta finales de septiembre. Aquel fue el verano más intenso que he vivido hasta ahora. Fue para mí como la gota que colmó el vaso y terminó de volverme loco del todo. Tenía la cabeza completamente hecha un caos.

Es cierto que el salto de la vida académica a la vida laboral siempre suele ser bastante grande, pero considero que en el ámbito sanitario te ves forzado a avanzar a marchas forzadas. Aquel verano fue para mí un momento de cambio a nivel más interno.  A diario estaba siendo expuesto a situaciones de mucho sufrimiento humano; situaciones límite que me hicieron replantearme muchas cosas que hasta el momento no había pensado.

Dicen que siempre hay casos que te dejan más tocado. He de hacer mención al fallecimiento de un compañero de instituto a raíz de un accidente de moto. No es que tuviéramos una relación estrecha, ni mucho menos. Creo que fue el hecho de que tuviera un año menos que yo. Sufrió un golpe que lo dejó en condiciones físicas muy graves y finalmente acabó falleciendo tras haber estado varios días ingresado en la UCI.

Para mí aquello fue la prueba de que todo era poco certero, frágil y quebradizo. Recuerdo llegar aquella noche a casa siendo consciente de mi propia mortalidad. Sentí muchísimo miedo; nunca lo había pensado seriamente. Aunque la muerte es algo obvio y asegurado, de forma incosnciente la veía como algo que les pasa a otros. Es más, tenía la idea de que eso ocurría cuando ya tenías muchos años, te acostabas una noche y no volvías a despertar. Placentero, fácil, rápido.

Cuando trataba de compartir esto que me estaba pasando por la cabeza con mi familia y también con Mireia, sentía que no me entendían. Lo cual tampoco ayudaba a aclarar ese amasijo que tenía montado.

Pero como bien se sabe; todo empieza y todo acaba, y así lo hizo aquel verano y también mi primer contrato. Al haber acabado aquel mismo año la carrera, había pocas posibilidades de que me volvieran a ofrecer otro contrato temporal en periodo no vacacional. Y entonces, tras haber sido sometido a lo que para mí supuso un bucle de experiencias tan intensas, llegó la resaca emocional.

Las resacas normales se pasan con muchas horas de sueño, abundante agua, sofá y manta. Pero esto era diferente. Sentía que tenía una serie de emociones que no sabía muy bien cómo enfocar o asimilar. Aquel verano me hizo ser consciente de mi propia mortalidad, de que la película podía acabarse en cualquier momento. Y eso me dio muchísimo miedo porque era algo que nunca había pensado. Sonará estúpido, pero sin darme cuenta tenía la muerte asimilada como algo que les pasa a otros. Algo que ocurre cuando eres muy mayor. Creía que me quedaba mucho tiempo, pero lo cierto era que no podía asegurar nada de eso con plena certeza.

Por eso, después de haber estado cociendo todo aquello en mi cabeza, decidí hacer lo que creía necesitar para callar todo ese caos. Veía que mi relación con Mireia estaba completamente estancada, veía que seguir con ella me encerraba en una etapa de mi vida que estaba a punto de acabar.

Encerrado, así es como me sentía. Era como si pudiera sentir el peso del tiempo y de la incertidumbre clavándose en mi espalda. Me veía a mí mismo impulsado a salir corriendo, quería escapar, empezar de cero y ver más allá de esa realidad que durante tantos años me había construido.

Fue así como de manera egoísta y cobarde (lo sé) grabé el audio de varios minutos en el que dejé a Mireia vía whatsapp. Qué fácil. Tan solo pulsando un botón di por finalizados diez años de relación.

Las redes sociales y otros tipos de ciencia ficción.

Cada vez que desbloqueamos nuestro móvil y hacemos click para acceder a alguna de nuestras redes sociales debemos de tener varias cosas en cuenta.

El que avisa no es traidor: todo lo que veas en tus redes sociales es ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad, las siguientes imágenes no están basadas en hechos reales.

Así es. Seguro que conoces a alguien que necesitó desconectarse de las redes por un tiempo por cuestión de salud e higiene mental. Como parte de la naturaleza del ser humano todos tenemos esa gran tendencia por compararnos con los demás.

Y sí, esto puede ser algo muy positivo por varios motivos. Para empezar, podemos llegar a coger ejemplos que guíen el camino que debemos seguir para llegar hasta la meta que tenemos en mente. Buscamos referentes que nos hagan ver por dónde tirar y por dónde mejor no ir. Por otro lado, nos ayuda a tener diferentes visiones sobre qué podemos hacer en un determinado momento, así como obtener diferentes puntos de vista que no habíamos contemplado.

Pero la mente es algo potencialmente peligroso que hace lo que le da la gana. Digo esto porque el monstruo de la comparación coge los datos que le interesan, seleccionando solo una parte de la información que recibe.

Cuando abres instagram comienzas a ver las vidas de los demás como si una especie de escaparate fuera. Sí, los escaparates siempre colocan todo de forma muy pensada y seleccionada. Es algo normal, al fin y al cabo pretenden llamar la atención del consumidor y mostrar la mejor versión de su contenido. Sí, aunque cuando entres compruebes que le falta contenido en el interior. Ay, amigo, has caído en la trampa y has entrado en la tienda. Pues exactamente lo mismo pasa con las redes sociales.

Es como si nuestra mente se dejara engañar y al final acabara creyendo lo que esos escaparates nos muestran. Según instagram todo el mundo adora salir de fiesta, comprarse ropa nueva cada semana, probar restaurantes estupendos, contemplar atardeceres a diario y viajar a la otra punta del mundo cada mes. No olvidemos que también tienen muchísimos amigos, una familia que se quiere y una carrera profesional impecable.  Y sí, no te voy a negar que si te crees que todo el mundo hace eso, vas a acabar de bajón.

Eso sucede porque la gente muestra en las redes sociales solamente lo que le interesa; su versión edulcorada y previamente diseñada, meditada. Puede que lo que se muestre ahí tan sólo sea un 5% de todo lo demás.

Lo que no se muestra son todas esas horas que has pasado trabajando para financiarte ese viaje que tanto ansiabas. Tampoco el esfuerzo que supone conseguir alcanzar esa meta de la que tan orgulloso te sientes. Parece que todo llega con tan sólo chasquear los dedos; que todo llega regalado. “Qué bien vives.”

Y tampoco se cuenta que el mismo día que te compras ese último Iphone que ha salido al mercado no tienes ni idea de lo que vas a comer mañana porque no te quedas más dinero en la cuenta. A nivel general, todos los fracasos personales siguen siendo tabúes de los que nos avergonzamos.

Porque no, nadie es tan fabuloso como te pretende vender. Así que no pasa nada si las cosas salen mal, los fracasos son sólo una llamada de atención que te dice que debes cambiar algo de lo que estás haciendo. Y no, tampoco estás haciendo las cosas tan mal como quieres creer, aunque tu cerebro te haga creer lo contrario.

Pongamos que hablo de Madrid

Madrid es una ciudad que me provoca emociones y pensamientos completamente diferentes en muy poco tiempo.

En un primer momento, cuando piso sus calles, no puedo evitar sentirme algo sobrepasada. De repente mi cerebro se ve sometido a muchísimos estímulos en cuestión de muy poco tiempo. Una vez que ya se acomoda y se acostumbra a esa cantidad de barullo, me relajo y empiezo a disfrutar.

Lo cierto es que la capital es el punto de encuentro de muchísimas personas que van y vienen de forma imparable. Es una ciudad con la que mucha gente sueña, la vía de escape de quienes buscan respuestas ante un futuro incierto. Son muchos los que al no saber muy bien qué hacer en un momento concreto, se plantan en esta ciudad para tratar de despejar esa incógnita. Quizás sea por esto por lo que Madrid sea una ciudad tan cáotica. Al fin y al cabo, es el punto de encuentro de todas esas historias y vidas que transitan por sus calles tratando de buscar su hueco.

Madrid es tardía, es ruidosa y siempre puedes encontrar algún lugar nuevo que no estaba la última vez que recorriste las mismas calles.

Me llama la atención el cambio de ambiente que se produce de una zona a otra. En una misma tarde puedo pasear por Malasaña y desplazarme hasta Serrano; dos lugares que parecen pertenecer a ciudades diferentes.

En Malasaña todo parece buscar una estética alternativa, diferente. Las paredes están repletas de arte callejero, galerías de arte, cafeterías veganas, tiendas vintage, locales que hacen tributo a la movida madrileña y todo eso se acompaña por la estética de quienes habitan el barrio. Por otro lado, calles como Serrano y Velazquez son la antítesis a lo anterior. Esta zona parece anclarse a la tradición. Tiendas de lujo frecuentadas por familias madrileñas que se reúnen en restaurantes amplios, con techos altos y una decoración delicada, donde cada detalle parece haber sido muy meditado.

Llegamos a la Fábrica 21, un restaurante situado en la calle Génova hacia las 20h. Agotados después de haber recorrido unos 20km a pie, nos sentamos en una mesa a tomar algo y pudimos se partícipes de aquel entorno. Jueves. Era la hora a la que muchos abogados súper jóvenes habían salido de trabajar, todos ellos se reunían allí a tomar algo. Me llamó la atención ver lo cuidado que tenían su estilismo, tanto ellos como ellas estaban perfectamente trajeados. Todo lo contrario a Malasaña.

Más tarde caminamos hacia Velázquez para cenar en el Monsieur Sushi ta, donde siendo un jueves por la noche, apenas había una mesa libre. A nuestro alrededor, todo el mundo estaba perfectamente arreglado y vestido para cenar. Vestidos de pedrería, pendientes largos y un ambiente elegante, sofisticado. He de decir que me pareció algo forzado y ficticio, aunque también reconozco que me gusta observar estos entornos tan dispares.

Una vez más, Madrid, tan caótica, somete a mi cabeza a muchos estímulos y me lleva a pensar en todo y en nada en concreto.

Solo travel: Brighton

No podía esperar a llegar a casa para poder escribir sobre este lugar que tanto me ha entusiasmado. Una de las cosas que más me gustan de los viajes son (además del mismo viaje): la preparación previa y el entusiasmo posterior.

Cada viaje va seguido de días en pijama, escuchando música, recopilando fotos y escribiendo sobre lo que he vivido. Si pienso en hace tan solo dos días no puedo evitar sonreír al pensar en lo afortunada que soy por haber visitado este sitio tan especial.

Para mí este viaje ha sido la primera vez que he viajado sola y he de decir que ha sido una experiencia muy positiva que animo a todo el mundo a probar.

Pasé un día en Cambridge, un día en Londres y desde la estación de tren de Victoria cogí un tren que en apenas una hora me llevó hasta Brighton. Pasé dos noches en el hostel YHA Brighton; totalmente recomendable. Estuve en una habitación femenina de seis, disponía de cocina compartida muy bien equipada y completa y baño privado, lo cual es toda una ventaja. El hostel está situado frente al Brighton Pier, por lo que podía oír el sonido del mar a la noche.

Era domingo. Me levanté temprano y lo primero que hice fue bajar a la playa (frente al hostel) y recorrerla acompañada por mi cámara. Eran las diez de la mañana y la playa estaba casi vacía; había gente paseando a los perros y corriendo por el paseo. Entre el sonido de las olas, el interminable recorrido de la playa y el sol, pude sentir mucha calma. Recorrí el paseo, llegué hasta la Upside Down House (la casa al revés) y volví hacia el Brighton Pier.

A continuación entré al interior de las calles pasando por el Royal Pavillion, las callejuelas de North Lane y subí para entrar en las miles de tiendas, bares, cafés y restaurantes. Dejo varias fotos a continuación.

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Esta es la playa de Brighton, Upside Down House (la casa al revés), Brighton Pier.

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El Royal Pavilion

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Aquel día comí en el buffet indio vegano Bombay Aloo  por tan solo 6,95 libras. El Tarka Dall que son lentejas rojas con curry estaba súper bueno, así como el naan, el arroz basmati, curry de verduras y más cosas que había. Súper recomendable. En Brighton hay muchísimos locales con comida diferente. También vi otro buffet vegano por 7,50 libras que tenía muy buena pinta (dejó foto).

c95b5a58-01d8-4f42-ac30-0466a82a1c13Restaurante buffet vegano por 7,50 libras. Foodilic.

En las calles del barrio de North Lane no pude evitar perderme y dejar pasar el tiempo buscando locales y lugares en los que seguir sacando fotos. Pongo a continuación unascuantas. Entré en una galería de arte que tenía cuadros de Bowie, Freddie Mercury, Audrey Hepburn y en una tienda de postales en las que fotografié varias que me llamaron la atención.

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A la tarde volví a bajar hacia el Brighton Pier, ya que quería ver atardecer en el muelle. Fue un momento súper bonito y emocionante. Me sentí afortunada por poder estar allí en ese momento. El tiempo acompañaba y desde los altavoces que había en el muelle sonaba “The Great Pretender” de Freddie Mercury, entre otras canciones. No podía haber sido mejor.

Resumen de recomendaciones:

Alojamiento en YHA Brighton Hostel.

Restaurantes: Foodilic, Bombay Aloo.

Barrio The North Lane, fachada The Prince Albert, Upside Down House, Royal Pavilion, Brighton Pier.

Tren desde Victoria Station London a Brighton en apenas 1 hora por 10 libras aproximadamente.

Introversión o timidez

Esta mañana he oído una frase que me ha hecho pensar “De nada sirve cualquier tipo de inteligencia si no sabemos comunicarnos”.

Y así, noto como si una especie de motor se pusiera en marcha en mi cabeza y de pronto empezara a trabajar a un ritmo frenético.

¿Timidez o introversión? Estos son dos términos diferentes que cuesta distinguir. Una persona tímida es aquella que pese a querer comunicarse y expresar lo que piensa, se ve limitada por diversos límites principalmente internos (vergüenza, miedo al ridículo, falta de experiencia y desarrollo de habilidades sociales). Por otro lado, una persona introvertida es quien necesita pocas palabras para comunicarse, no siente esa necesidad de expresar todo lo que guarda almacenado.

Durante muchos años he visto la timidez como una especie de barrera que me impedía expresarme libremente. Me consuela haber ido comprobando que el paso del tiempo y el desarrollo inevitable de habilidades sociales te abastecen de herramientas que ayudan a disipar esa barrera. Cuando no te queda otra que comunicarte para poder solucionar un problema o salir de una situación, acabas perdiendo parte de esos miedos, o lo que fuera que sea.

Había confundido la timidez con la introversión, hasta que me di cuenta de la diferencia entre ambas cosas.

La tímidez es una especie de quiero y no puedo que muchas veces te impide conectar y comunicarte con otras personas. Cuando por miedo a hacer el ridículo, vergüenza o lo que sea notas que te empiezas a poner rojo, que empiezas a sudar, que tu sistema nervioso parece seguir por su cuenta, es como sentir perder el control. Y esa sensación de falta de control sobre uno mismo es horrorosa, paradójicamente acaba favoreciendo más descontrol si cabe.

Cuando eso ocurre quieres ocultarte, no quieres que nadie capte esa falta de control sobre tu sistema nervioso. Entonces parece que tu cuerpo empieza a liberar la misma adrenalina que cuando te encuentras en una situación de peligro, quieres huir.

Y si, todo eso nos impide a los tímidos comunicarnos eficazmente, y es una auténtica basura.

Siempre había envidiado a las personas capaces de expresarse libremente hasta que llegué a la conclusión de que no es mejor decir más. Mientras hay personas que malgastan palabras y hacen mucho ruido, quizás haya otras que ya sea por introversión o timidez dejan de comunicar cosas mucho más valiosas.

Me consuela saber que todo es un proceso en constante movimiento, que las diferentes situaciones que nos ponen a prueba y activan nuestro sistema nervioso no son más que una llamada de atención. Una prueba de que hay que seguir aprendiendo y mejorando parar poder vencer esos mieditos o lo que sea que sean. Hay tantas cosas que escapan de mi control y conocimiento.

Oporto, Aveiro y Costa Nova en 3 días

Acabamos de regresar de Oporto y no quería dejar pasar mucho tiempo para escribir sobre este viaje. Habíamos estado en Noviembre en Lisboa y habíamos dejado pendiente visitar esta otra ciudad, ya que todo el mundo decía que tiene algo especial.

Oporto: el 1º día.

Reservamos nuestro apartamento a través de Booking, y estaba situado junto a la Torre de los Clérigos, a apenas unos metros de la famosa Librería Lello.

A primera hora nos dirigimos a la Librería, que es famosa por aparecer en la segunda película de Harry Potter y había muchísima cola. Como no somos unos fans de esta saga, decidimos prescindir de esperar semejante cantidad de tiempo. Si te interesa visitarla, es importante que sepas que la cola que hay en la puerta es para entrar. Para coger las entradas, tienes que entrar en los almacenes situados a la izquierda de esa calle y esperar otra cola diferente.

A continuación, seguimos hacia la Iglesia del Carmen, con sus fachadas de azulejos y a una hamburguesería (Steak n Shake) cuya fachada también es muy original.

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Avanzamos hacia la plaza del ayuntamiento de Oporto. Aquí mismo se encuentra el que dicen que es el Mc Donalds más lujoso y bonito del mundo, cuyo interior se ha mantenido durante años. Merece la pena entrar a verlo, ya que tiene una cristalería antigua y muy original.

Pasamos por la Iglesia de San Ildefonso y llegamos a la Rua Santa Catarina, la más comercial. Cerca de esta calle se encuentra la capilla de las Almas, el mercado de Bolhao y una tienda de ultramarinos cuya fachada también era muy llamativa (La Perola de Bolhao). Justo al lado de este, hay otro local en el que hacen los pasteis de nata en directo.

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Si quieres ir de tiendas, recomiendo entrar en el centro comercial de Santa Catarina. También hay otro llamado La Vie Porto Baixa cuyo piso de abajo tiene además del mercado tradicional, diferentes puestos y locales pequeños de comida.

En la Rua Santa Catarina está el famoso Café Majestic, frecuentado en su época por escritores y pensadores.

Antes de comer fuimos al mirador que teníamos situado a escasos metros del apartamento, en la Rua Sao Bento da Vitoria. Las vistas de todo Oporto son espectaculares.

Comimos en un pequeño local  muy recomendable de una familia portuguesa. El precio total fueron apenas 15 euros los dos. El local se llama Éloi´os Café & Snack y está cerca de la Rua de las Flores. En la imagen aparece la francesinha típica completa , acompañada por la cerveza portuguesa Super Bock.442aa4f2-5f6b-4e6e-92ba-6935e250181e.jpg

Luego bajamos a la Ribera del Río Duero, dónde el ambiente era una pasada. Al lado del río hay muchísimos restaurantes, pero el dueño de nuestro piso nos dijo que evitáramos entrar en ellos. Decía que eran muy caros y la calidad era bastante deficiente en comparación con otros locales que había entre calles. Parece ser que son una especie de atracción de turistas.

Día 2: Aveiro y Costa Nova.

El 2º madrugamos para coger el tren para ir hasta Aveiro. Los billetes de tren los habíamos cogido un día antes, y tanto la hora de ida como de regreso eran abiertos. Nosotros pagamos los trayectos y luego decidíamos cuándo usarlos. Es importante validar los tickets antes de cada viaje en las máquinas que hay situadas fuera. Nadie controla la entrada al tren, pero durante el viaje hay una persona encargada en revisar las tarjetas (si te cuelas la multa es de 50 a 80 euros, no te arriesgues).

Ida y vuelta a Aveiro (3,55 euros cada trayecto), en total fueron 7,10 euros.

Llegamos a la Estación de Aveiro en 1h y 10 aproximadamente. Decidimos ir andando a la estación de bus situada frente la real academia de idiomas de Aveiro para desplazarnos hasta Costa Nova. El bus hasta Costa Nova pasaba por las salinas, el puerto y el Faro. Tardó unos 25 minutos y costó 4,80 euros ida y vuelta (2,40 euros cada trayecto).

Este autobús pasaba cada hora, llegamos a Costa Nova a y cuarto, por lo que a la hora partía otro de regreso a Aveiro.

A continuación dejo imagen de las famosas casitas de colores de Costa Nova.

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Al regresar a Aveiro, callejeamos entre los puestos de recuerdos y buscamos las casitas de colores que habíamos fichado en fotos. Aveiro es la llamada Venecia Portuguesa, y he de decir que es un lugar precioso y muy colorido. Sin embargo, también he de reconocer que me esperaba algo más, porque me lo había imaginado mucho más impresionante. La realidad es que hay unos tres canales y una pequeña zona más llamativa, pero se ve bastante rápido.

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Nos hizo un tiempo fabuloso, lo cual resaltaba el color de las casas. Comimos en el centro comercial Forum, el cual tiene concentrado una gran cantidad de tiendas y restaurantes. Es un lugar con mucho ambiente.

Al regresar, volvimos a nuestra estación de tren de Oporto, la Estación de Sao Bento (otro imprescindible). Para rematar el día fuimos al Sé, vimos el atardecer desde otro mirador y callejeamos un poco por las calles pérdidas.

Último día: Oporto.

Para el último día en Oporto visitamos los Jardines del Palacio de Cristal. No pensábamos verlos porque creíamos que no daría tiempo, pero menos mal que fuimos; es un lugar precioso.

Hacía mucho sol, el cielo estaba despejado y pudimos ver las vistas al río desde allí arriba.

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A la tarde volvimos a la Ribera del Río, ya que nos había quedado pendiente visitar Vilanova de Gaia. Cruzamos el puente de Luis I por arriba, ya que las vistas son mucho mejores a esa altura. (Para subir hay unas escaleras situadas junto a la base del puente).

Al cruzar el puente fuimos al Mirador do Serra do Pilar y a continuación bajamos a sacar fotos desde Vila Nova de Gaia. Todo estaba lleno de puestos callejeros, bodegas y restaurantes. Al final del paseo hay un mercado con puestos de comida portuguesa y bares que tiene muy buena pinta.

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Justo al atardecer subimos hacia los jardines situados en la parte de arriba del puente (Jardín do Morro). Se fue creando un clima indescriptible. Un guitarrista se puso a tocar canciones de Eric Clapton, The Beatles, The Eagles, Freddie Mercury y el atardecer culminó con Love of Life de Freddie Mercury. En el jardín había una chica afroamericana y un chico con rasgos irlandeses que comenzarona  bailar al son de la guitarra. Sin palabras.

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Aquella noche, por cambiar un poco, decidimos cenar en un japonés situado cerca de la Iglesia del Carmen, llamado Kyoto na Baixa, muy recomendable, buenísimo.

TRANSPORTE:

Oporto se puede recorrer tranquilamente a pie, ya que las distancias son cortas, lo malo es que todo es cuesta para arriba y cuesta para abajo.

La única vez que utilizamos el metro fue para ir del aeropuerto al centro, y tuvimos muchísima suerte. Estábamos sacando los billetes y una pareja nos regaló sus tarjetas andante, ya que volvían a su país y no las iban a usar más. Sí, el viaje del aeropuerto a casa nos salío gratis.

El día que fuimos del jardín al centro, volvimos a coger el bus (cada trayecto son 2 euros), pero no volvimos a usar metro ni bus dentro de la ciudad.

Para regresar cogimos un Uber, ya que el vuelo era temprano por la mañana  y no había metro a esas horas. Si podéis y disponéis de tiempo, en metro se llega muy bien al aeropuerto.

 

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RELACIONES KLEENEX: USAR Y TIRAR

Viviendo en el constante I WANT IT ALL AND I WANT IT NOW.

Es cierto que ahora mismo tenemos al alcance de nuestra mano muchísimos recursos, oportunidades, opciones que hace unas pocas décadas. Esto resulta algo realmente bueno, ya que estamos más capacitados para conocer cosas muy diferentes y quizás tengamos una mente más abierta en todos los sentidos.

Sin embargo, he de reconocer que este afán por querer lograr lo que queremos de forma inmediata también me genera algo de miedo. ¿Hasta dónde pretendemos llegar? Es cierto que ahora estamos más liberados a nivel sexual, que poco a poco hemos ido retirando algunos de los prejuicios y tabúes que había. No obstante, a veces soy partícipe de situaciones y comentarios que me asustan un poco. En ocasiones me da la impresión de que apps como Tinder fomentan que nos convirtamos en un mero producto para consumir y tirar.

Es tan fácil conocer a gente a través de dicha aplicación, son tantas las opciones que se presentan que parece que hemos olvidado que detrás de una fachada bien decorada, existe una persona. Es muy sencillo, seleccionas tus mejores fotos, eliges un texto que represente tu imagen más idílica y la lanzas al mercado. Ahí estás, ansioso ante la pantalla de tu teléfono, esperando a que te compren, a la espera de aceptación y elogios.

Quizás yo me haya quedado atrás, pero hasta estas alturas de mi vida no he tenido la necesidad ni opción a usar estas apps. Pero cuando oigo acerca de ellas, no puedo evitar encontrar semejanzas con mi espantosa época de adolescente. Recuerdo que en aquellos momentos necesitaba sentir que encajaba en algún sitio, recuerdo maquillarme y ponerme guapa para que los demás me compraran. Hacía lo que todo el mundo asumía como normal, salía a la noche pese a no disfrutar de ello. Puede que aquello sea similar a una especie de tinder; gente  muy arreglada, buscando con la mirada un producto que comprar, un objeto de consumo.

Ese subidón inicial es una auténtica droga, sentirse elogiado, deseado y dormir con el teléfono pegado a la mano a la espera de amor, de atención en forma de mensaje. Hacerse de rogar, mendigar amor, atención. Espera, que cuando las cosas parecen ponerse un poco más serias te va a entrar el miedo, ese miedo a mostrar tu parte más vulnerable.

Soñar con la fachada idílica que una persona nos vende en un primer momento es realmente placentero. Es como pincharse droga en vena y permanecer flotando en la nube más alta. Vestir de risas, sexo y elogios todo mientras posponemos el compromiso. “No, es que yo no busco una relación estable, siempre encuentro alguna pega en la otra persona.” “Me enamoro muy rápido, por eso prefiero cortar la situación antes de exponerme a pasarlo mal, no quiero pasarlo mal más.” Muy bien, a día de hoy hemos aceptado que cada uno es libre de disfrutar de su libertad y de su cuerpo. Pero entonces yo me pregunto, ¿si no buscas algo serio, entonces por qué esperas dormida junto a tu móvil su atención? ¿por qué detienes todo cuando notas que te empiezas a ilusionar?

Claro que da miedo, la opción fácil es la de ir probando nuevos productos, decorar nuestra parte más luminosa y sentir que nos quieren consumir. ¿Cómo pretendes no encontrar ninguna pega en otra persona? No conozco a nadie en la tierra que sea perfecto, que yo sepa no existe nadie que no tenga ni una sola tara. Da muchísimo miedo mostrarse vulnerable y exponerse a que te hagan daño si muestras todo lo que está detrás de lo que tan meticulosamente has cubierto de perfección. Tiene que ser una putada abrirte en canal de forma inocente, esperando ser aceptado y en vez de eso recibir un portazo en toda la cara.  Eso tiene que doler mucho, no quiero ni imaginarlo. Te sientes traicionado, dolido. Todo ese sufrimiento hace que construyas ese escudo cada vez más resistente que te salva de volver a experimentar eso de nuevo. No quieres exponerte a ilusionarte con algo que volverá a dejarte hechos pedazos otra vez. A cada fracaso, más resistente se va volviendo esa máscara. No quieres ilusionarte, prefieres quedarte con ese velo de perfección que ofrece cada producto que vas consumiendo.

Puede que seamos una generación con más opciones, pero quizás también estemos más rotos, más perdidos. Consumir, reemplazar. Parálisis por análisis. Cuantas más opciones tengamos para elegir, más miedo tenemos a cagarla, a equivocarnos. No queremos fracasar.

HACE 1 AÑO: ESENCIA

Hace aproximadamente un año que terminé el manuscrito de lo que sería Esencia, que finalmente fue publicado en Agosto de 2018. Hoy hace un año que comenzó la búsqueda de editorial, envío de manuscrito, diseño de portada y otros asuntos.

Esencia fue fruto del verano de 2017, además de todas esas ideas que había en mi cabeza a aquellas alturas de mi película. Aquel verano fue un momento de paréntesis, de búsqueda; una especie de intento por reconstruir todo. Fue un momento de replantearme el por qué de lo que tenía ante mis ojos, de tratar de buscar el sentido de aquel presente. De encontrar el sentido a lo que parecía ser un juego en el que los ganadores se llevan todo y los  perdedores quedan atrás.

Fue aquel verano cuando descubrí una herramienta que distinguía diferentes tipos de personalidad. Leyendo e informándome de cada tipo, se pretendía identificar el que más encajaba con uno mismo y a partir de ahí conocer los puntos fuertes y áreas de mejora. Gracias a ello pude identificar el motivo y el nombre de las piedras con las que me había encariñado y entorpecían lo que trataba de atravesar.

Gracias a ello también saqué una especie de método para desarrollar personajes con personalidades diferentes y poder darles más forma. De ahí surgieron Ainhara, Helena, Alejandro y Raúl, entre otros.

 

LINK LIBRO

VIDEO YOUTUBE: ESENCIA

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23 años, 23 cosas que he aprendido.

Una vez oí que la década de los 20 a los 30 es una etapa crucial, en la que construimos lo que será la base de nuestro futuro. Es una etapa en la que tomamos decisiones que tienen bastante trascendencia. En aquel momento pensé, qué bien saberlo a estas alturas, voy a tratar de ser consciente de la responsabilidad que eso conlleva.

Algo que tengo claro es que nadie nace sabiendo, que vamos aprendiendo a medida que cometemos errores. Sin embargo, también es verdad que si sabemos abrir bien los ojos y nutrirnos de las experiencias de otros podemos aprender de errores ajenos e integrarlo en lo que queremos llegar a ser.

A continuación voy a desarrollar 23 cosas que he aprendido en este tiempo.

  1. El tiempo que creías tener puede terminarse en cualquier momento, las cosas pueden cambiar bruscamente de la noche a la mañana. Nadie te asegura que seguirás vivo mañana. ¿Estás invirtiendo tu tiempo en lo que realmente quieres? Quizás sea el momento de tomar decisiones.
  2. Deja de perder el tiempo odiándote a ti mismo y saboteando lo que haces. La relación que tienes contigo es la única que sabes que durará para siempre. Invierte en crear un diálogo interno positivo. Alíate contigo mismo y lograrás más de lo que hubieras conseguido si te saboteas.
  3. Viaja más. El dinero que gastes en viajar será in dinero invertido en la experiencia que supone ver y conocer lugares diferentes. Deja de posponer esos viajes que quieres hacer,ponte un objetivo, ahorra y conoce sitios nuevos. Personalmente, creo que compensa más invertir a largo plazo en estos viajes que hacerlo en caprichos inmediatos que muchas veces no necesitamos.
  4. Asume lo que eres, y lo que no, reconoce qué es lo que te gusta hacer y lo que no, no te limites a hacer lo que todo el mundo asume como normal. No te dejes arrastrar.
  5. Fracasa, Mis mayores logros han venido a continuación de mis fracasos personales más estrepitosos. Cuando toques fondo está bien lamerse las heridas y lamentarse, pero no te quedes ahí, coge impulso y supéralo. La autocompasión está bien durante un rato, pero eso no te lleva a ningún sitio.
  6. Trabaja en algo que no te guste. El verano que pasé trabajando como dependienta me sirvió para darme cuenta de que quería ser enfermera y dedicarme a algo que me apasionara. Madrugar por las mañanas es algo más fácil si te gusta lo que haces. Pasamos tanto tiempo de nuestra vida trabajando que es un lujo dedicarlo a algo que te gusta.
  7. Si te dicen que no puedes conseguir algo no te lo creas, cabréate, ponte las pilas y demuestra que están equivocados.
  8. Las relaciones intermitentes y tóxicas están destinadas a terminar, no vale de nada alargarlas.
  9. Conoce tus virtudes y tus defectos, reconócete todos tus triunfos, pero asume todo lo que haces mal y piensa en como puedes mejorar.
  10. Escribe. Quizás esto sea algo que no le guste a todo el mundo, pero considero que es algo que te permite hablar contigo mismo y pensar en cuestiones que quizás de otra forma no te hubieses planteado.
  11. Pasa más tiempo con tu familia, no sabes lo que tienes hasta lo pierdes. Mantén conversaciones largas, expón tus planes de futuro, pide perspectiva.
  12. Escucha buena música, escuchas sus letras, siente lo que transmiten.
  13. Haz una lista con las cosas que te gustaría hacer, ponte objetivos a corto, medio y largo plazo. Deja de posponer y piensa en si vas por el camino correcto.
  14. El esfuerzo no siempre tiene su recompensa y las cosas no siempre son justas. No obstante, considero que el esfuerzo vence al talento cuando el talento no se esfuerza.
  15. Son muchas las veces en las que me encuentro a gente que piensa que todo tiempo pasado fue mejor. Considero que lo único sobre lo que podemos actuar es sobre el presente, así que es preferible dedicarse a trabajar en ello, construir los que son tus actuales días de gloria.
  16. Organiza tu tiempo, no lo malgastes.
  17. Aprende a estar solo.
  18. Echa la vista atrás y cuestiónate las cosas de vez en cuando.
  19. Conocer a personas con perspectivas diferentes nos ayudar a ampliar el nuestro, aunque a veces sea difícil salir de nuestra postura. Si eres una persona muy arcaica y con ideas muy fijas, coge bastante aire y muérdete la lengua.
  20. El tiempo pasa cada vez más rápido.
  21. No mendigues amor, ni aceptación.
  22. Deja de hacer el gilipollas y deja de fumar, no querrás vivir en un cuerpo ventilado por pulmones que no dan más de sí, las botellas de oxígeno son una lacra. Deja de posponerlo, el daño se va acumulando con el tiempo.
  23. Por último quisiera añadir que en estos 23 años me he dado cuenta de que estar rodeado por gente que te quiere y te impulsa es un motor que te ayuda a lograr llegar a donde quieres.